El pelotero dominicano Wander Franco fue declarado culpable por el Tribunal Colegiado de Puerto Plata de violación, abuso sexual y abuso psicológico en perjuicio de una menor de edad, lo que lo aleja aún más del béisbol de Estados Unidos. Aunque el tribunal decidió eximirlo de pena, fue hallado culpable de los hechos imputados bajo el artículo 346, numeral 3, del Código Procesal Penal, que se refiere a «la ocurrencia de la infracción en circunstancias poco usuales».
Las posibilidades de que Franco regrese a las Grandes Ligas se ven severamente afectadas, y su futuro en el béisbol se torna incierto. Existen opciones como jugar en México o en la liga invernal de Lidom, pero dependerá de las decisiones del presidente Vitelio Mejía, del equipo Leones del Escogido y del propio pelotero, quien ha manifestado su deseo de continuar su carrera profesional.
Se sugiere que Franco debería ofrecer una disculpa pública, tanto en el país como en Estados Unidos, para que los aficionados puedan asimilar su situación. A pesar de su talento y de haber tenido un contrato millonario, su reputación ha quedado dañada.
Franco, que era considerado una superestrella en la MLB, ha visto cómo se desmorona su sueño, un ejemplo que los jóvenes peloteros dominicanos deben tener en cuenta. Su caso es un recordatorio de las consecuencias que pueden surgir de decisiones equivocadas.
A pesar de su juventud y de su habilidad en el béisbol, la percepción pública hacia él ha cambiado drásticamente. La noticia de su culpabilidad ha generado un impacto negativo en su carrera, que se perfilaba prometedora.
Con un contrato que superaba los 100 millones de dólares, su futuro ahora es incierto. Un jugador que tenía todo para triunfar se encuentra en una situación complicada, lo que resalta la fragilidad de la fama y el éxito en el deporte.
Aunque no enfrentará prisión gracias a una decisión de perdón judicial, la opinión pública sobre Franco ha cambiado y es probable que no lo vean de la misma manera por un tiempo considerable.

