El médico y microbiólogo congolés Jean-Jacques Muyembe aseguró que el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) podrá controlarse en un plazo de dos a tres meses, y afirmó que el «pánico mundial» no está justificado. Muyembe, quien es codescubridor del ébola y el primer científico conocido que contrajo el virus y sobrevivió, dirige el Instituto Nacional de Investigación Biomédica en Kinshasa.
Este es el décimoséptimo brote de ébola en la RDC, y Muyembe destacó que el país ha adquirido una importante experiencia en el manejo de la enfermedad. En una entrevista con la televisión pública suiza RTS, expresó que la epidemia actual se resolverá con el apoyo de socios y del gobierno, y confía en que se logrará contener el virus en el tiempo estimado.
Contexto del brote
El brote actual, causado por el virus Bundibugyo, se presenta en una remota región del noreste de la RDC, donde la población enfrenta la violencia de grupos armados. A pesar de esta situación, Muyembe afirmó que es posible controlar la epidemia, que ya cuenta con más de 900 casos sospechosos y 200 muertes.
El experto también mencionó que la falta de una vacuna o tratamiento específico para el virus Bundibugyo no debe ser vista como un obstáculo insuperable. Recordó que en el pasado se lograron controlar brotes del virus Zaire del ébola antes de que se desarrollara una vacuna para esta cepa.
Las medidas de salud pública, como el aislamiento de los enfermos y la protección del personal sanitario, fueron clave para romper la cadena de transmisión en epidemias anteriores, según Muyembe. Además, destacó que el virus Bundibugyo es menos letal que el Zaire.
Importancia de la detección temprana
El científico subrayó la necesidad de mejorar la detección del virus, lo que permitió su propagación. Propuso informar adecuadamente a la población sobre los riesgos y fomentar la participación comunitaria en la respuesta sanitaria, así como establecer sistemas de detección rápida y centros de tratamiento.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado el riesgo sanitario para la RDC, considerándolo «muy alto», y también ha elevado el riesgo para un grupo de diez países de África central. Sin embargo, para el resto del mundo, el riesgo sigue siendo bajo.

