El 26 de mayo de 1959, el lanzador Harvey Haddix logró un hito en el béisbol al lanzar 36 outs perfectos, pero aún así perdió el partido contra los Bravos de Milwaukee en el Milwaukee County Stadium. Este encuentro, que se recuerda como uno de los más extraños en la historia del deporte, atrajo a 19,194 aficionados.
Antes del juego, Haddix, que se encontraba enfermo debido a un fuerte virus gripal, recibió consejos del mánager de los Piratas de Pittsburgh, Danny Murtaugh, quien notó algunos errores en su mecánica. A pesar de su malestar, Haddix subió al montículo y comenzó a lanzar de manera impecable.
En el noveno inning, Haddix retiró a Andy Pafko con un ponche, seguido de Johnny Logan y Lew Burdette, completando así 27 outs sin permitir que ningún bateador se embasara. Sin embargo, continuó lanzando en los innings 10, 11 y 12, manteniendo su racha perfecta.
Todo cambió en el cierre del inning 13, cuando Félix «El Gato» Mantilla se embasó por un error del tercera base Don Hoak. Luego, Eddie Mathews se sacrificó y el mánager Murtaugh decidió pasar intencionalmente a Hank Aaron. Joe Adcock conectó un batazo que, a pesar de que el jardinero central Bill Virdon estuvo cerca de atraparlo, terminó volando la cerca.
Aaron, al llegar a la segunda base y creyendo que la bola había quedado en el terreno, se dirigió al dugout, lo que llevó al árbitro Vinnie Smith a decretarlo out. Adcock también fue declarado out por rebasar a Aaron, finalizando el juego 1-0 a favor de los Bravos.
Haddix lanzó un total de 12.2 entradas, retirando a 36 bateadores, pero su esfuerzo no fue suficiente para evitar la derrota. Por su parte, Burdette, quien lanzó 13 innings, permitió 12 hits y ponchó a dos, llevándose la victoria.
Este partido se ha convertido en un referente en la historia del béisbol, mostrando cómo incluso los logros individuales pueden no ser suficientes para ganar. La hazaña de Haddix sigue siendo recordada por los aficionados al deporte.
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