El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, llegará mañana a Armenia en una visita que se produce en medio de tensiones crecientes entre el país caucásico y Rusia, justo antes de las elecciones parlamentarias. Durante su estancia, Rubio se reunirá en Ereván con el ministro de Exteriores armenio, Ararat Mirzoyán, para firmar varios acuerdos bilaterales.
Armenia ha estado fortaleciendo sus relaciones con Washington, incluyendo maniobras militares y un acuerdo en materia nuclear, mientras reduce su cooperación con la alianza militar postsoviética. Esta estrategia se intensifica en un contexto donde las autoridades rusas han comenzado a suspender importaciones de productos armenios, como agua mineral, flores, vino y coñac, lo que podría extenderse a frutas y verduras.
Las acciones rusas recuerdan tácticas previas utilizadas contra otros países de la región, como Georgia y Moldavia. En este marco, el expresidente ruso y actual subjefe del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, acusó al primer ministro armenio, Nikol Pashinián, de poner en riesgo las relaciones con Moscú al recibir a líderes considerados enemigos, como el presidente ucraniano Volodímir Zelenski.
Medvédev advirtió que Pashinián está llevando a Armenia hacia una ruptura con Rusia, lo que podría tener repercusiones económicas. Además, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha instado a Armenia a realizar un referéndum para decidir si desea unirse a la Unión Europea (UE) o permanecer en la Unión Económica Eurasiática (UEE), liderada por Moscú.
Putin argumentó que este «divorcio civilizado» podría prevenir conflictos similares a los de Ucrania, donde la decisión de no firmar un acuerdo con la UE llevó a una crisis profunda. Aunque Pashinián ha afirmado que Armenia no es aliada de Moscú en el conflicto ucraniano, ha intentado minimizar las tensiones, asegurando que sus vínculos con la UE no obstaculizarán las relaciones con Rusia, su principal socio comercial.
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