La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre más de 900 casos de Ébola en la provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo, donde la crisis sanitaria se agrava. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, indicó que una de cada cuatro personas en esta zona necesita asistencia humanitaria y una de cada cinco ha sido desplazada por la violencia.
Ghebreyesus subrayó que el conflicto armado está obligando a miles de personas, incluidos trabajadores sanitarios y humanitarios, a huir de las áreas afectadas, lo que dificulta el rastreo de contactos y la detección temprana de infecciones. La OMS también destacó que la inseguridad en varias comunidades está afectando gravemente las operaciones médicas y las campañas de prevención.
Los constantes desplazamientos poblacionales aumentan el riesgo de propagación del virus hacia otras regiones del país y naciones vecinas. Según los últimos datos del Gobierno congoleño, las “muertes probables” vinculadas al brote declarado el pasado 15 de octubre ascienden ya a 204 víctimas, lo que incrementa la preocupación internacional sobre la capacidad de contención de la enfermedad.
Especialistas advierten que la combinación de violencia armada, precariedad sanitaria y movilidad de la población complica aún más el control epidemiológico en el este de la RDC. En el país vecino, Uganda, las autoridades sanitarias confirmaron dos nuevos casos de ébola, elevando a siete el número total de contagios registrados.
El Ministerio de Salud ugandés informó que los nuevos infectados son trabajadores sanitarios de un centro médico privado en Kampala. Ambos pacientes permanecen ingresados en una unidad especializada bajo estricta vigilancia médica.
El director general de Servicios de Salud, Charles Olaro, aseguró que las autoridades están monitoreando todos los contactos relacionados con los casos positivos para evitar una expansión mayor del brote en territorio ugandés.
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