El Tribunal Supremo de Estados Unidos desestimó este jueves un caso del estado de Alabama que buscaba establecer normas para evaluar el coeficiente intelectual en casos de pena de muerte relacionados con personas con discapacidad intelectual. La decisión fue tomada por la mayoría de los magistrados, quienes consideraron que el caso no debía utilizarse para establecer un baremo en estos procesos. Alabama pretendía ejecutar a Joseph Smith, quien según tribunales inferiores tiene discapacidad intelectual.
El fallo del Supremo respalda la sentencia de un tribunal de apelaciones de Atlanta, que determinó que las cortes deben realizar un análisis holístico y considerar márgenes de error en las pruebas de coeficiente intelectual. Este análisis es crucial para evaluar si un reo puede ser ejecutado bajo la Octava y Undécima enmiendas de la Constitución estadounidense.
El caso de Joseph Smith es relevante, ya que muchas personas en el corredor de la muerte en los 27 estados que aplican la pena capital en EE.UU. enfrentan situaciones similares, con resultados variados en pruebas de coeficiente intelectual que las sitúan en el límite de ser catalogadas como discapacitadas intelectuales. La decisión del Supremo mantiene la protección de estos individuos ante la ejecución.
El escrito de opinión mayoritaria del Supremo fue enviado sin firma y no proporcionó justificación para su decisión. Sin embargo, las juezas liberales Sonia Sotomayor y Kentanji Brown Jackson emitieron una opinión concurrente, indicando que el caso de Alabama no era el adecuado para establecer criterios sobre la medición de múltiples resultados en pruebas de coeficiente intelectual.
Por otro lado, los jueces conservadores Samuel Alito, John Roberts y Neil Gorsuch expresaron en un escrito de desacuerdo que el silencio del Tribunal agrava la confusión en la jurisprudencia sobre este tema. El juez Clarence Thomas también disintió, afirmando que el Supremo perdió una oportunidad para aclarar cómo deben manejarse los distintos tests de coeficiente intelectual.
Thomas criticó a los tribunales inferiores por concluir que Smith es discapacitado intelectual y consideró que la Corte Suprema «recompensó» los esfuerzos del reo para demostrar su discapacidad. Actualmente, EE.UU. es uno de los pocos países del G7 que aún aplica la pena de muerte, junto a Japón.
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