El choque de dos aviones militares EA-18G Growler ocurrió en la Base Aérea de Mountain Home, Idaho, durante una demostración aérea ante cientos de espectadores. Los cuatro tripulantes activaron sus sistemas de eyección y descendieron en paracaídas, mientras las aeronaves se precipitaban y explotaban cerca de la base. Las autoridades confirmaron que todos los aviadores se encuentran en condición estable y que no hubo heridos en tierra.
La comandante Amelia Umayam, portavoz de las Fuerzas Aéreas Navales del Pacífico, indicó que los aviones pertenecían al Escuadrón de Ataque Electrónico 129, con sede en Whidbey Island, Washington. Tras el accidente, la base aérea suspendió inmediatamente las actividades y canceló el resto del espectáculo aéreo Gunfighter Skies, que se celebraba tras varios años de ausencia.
Videos compartidos por asistentes al evento muestran el momento en que ambos aviones aparentemente colisionan en el aire, cayendo en espiral mientras los paracaídas de los pilotos se abren sobre la zona del impacto. El EA-18G Growler, una variante del caza F/A-18 Super Hornet, está equipado con avanzados sistemas de guerra electrónica utilizados por la Marina estadounidense.
Expertos en aviación señalaron que las exhibiciones aéreas militares requieren maniobras de alta precisión y márgenes mínimos de error. Sin embargo, destacaron que la rápida reacción de los pilotos fue crucial para evitar una tragedia mayor. Las autoridades han iniciado una investigación para determinar las causas exactas del accidente.
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