El senador filipino Ronald ‘Bato’ dela Rosa huyó del Senado tras un tiroteo que interrumpió una sesión en la que buscaba refugio debido a una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de lesa humanidad. La situación se tornó crítica cuando, tras días de tensión, se registraron disparos en el recinto legislativo, lo que llevó a la evacuación de periodistas y al cierre del edificio. Dela Rosa, exjefe de la Policía Nacional, es señalado como presunto coautor de crímenes durante la guerra contra las drogas del expresidente Rodrigo Duterte.
La CPI había hecho pública la orden de arresto el mismo día en que Dela Rosa reapareció en el Senado, después de siete meses de ausencia. Su regreso tenía como objetivo fortalecer el poder de su clan político y renovar la presidencia de la cámara. La Corte considera que Dela Rosa es responsable de miles de asesinatos extrajudiciales ocurridos durante la campaña antidrogas de Duterte, que se estima dejó entre 6,000 y 30,000 muertos.
Durante su estancia en el Senado, Dela Rosa intentó evitar su arresto tras escapar de agentes de la Oficina Nacional de Investigación. Pasó tres días en el recinto, donde publicó mensajes en Facebook advirtiendo sobre un posible arresto y llamando a sus seguidores a reunirse frente al Senado para bloquear cualquier intento de detención.
El miércoles, las autoridades anunciaron que arrestarían a «una persona» dentro del Senado, lo que provocó una serie de disparos que la prensa local reportó como 27. Dela Rosa utilizó sus redes sociales para alertar sobre el ataque, mientras que el presidente del Senado, Alan Peter Cayetano, corroboró que la institución estaba bajo ataque.
Los disparos llevaron a un fuerte despliegue de seguridad en el edificio, que fue acordonado por tropas armadas. A pesar de la situación, se confirmó que no hubo heridos. Mientras la prensa especulaba sobre la posibilidad de que Dela Rosa se quedara atrincherado, el senador logró abandonar el edificio al amanecer, y su paradero actual es desconocido.
La autoría de los disparos aún no ha sido esclarecida. El presidente Ferdinand Marcos Jr. aseguró que ninguna fuerza del Estado estuvo involucrada en el incidente, una afirmación respaldada por la Policía y el Ejército. Sin embargo, hay rumores de que el tiroteo pudo haber sido orquestado por aliados de Dela Rosa para facilitar su escape.
El presidente del Senado indicó que Dela Rosa no escapó, sino que decidió irse, y aclaró que, según la Constitución, solo podría ser detenido con una orden judicial de un juez filipino, lo que sugiere que la orden de la CPI no será cumplida en este momento.
Las autoridades han suspendido temporalmente al jefe de seguridad del Senado, Mao Ranada Aplasca, quien asumió el cargo el mismo día que Dela Rosa regresó a la cámara. Este incidente ha intensificado la tensión política en Filipinas, un país dividido entre partidarios y detractores de Duterte, quien actualmente enfrenta un juicio en La Haya por crímenes de lesa humanidad.
A pesar de que Filipinas se retiró del Estatuto de Roma en 2019, la CPI sostiene que mantiene jurisdicción sobre los crímenes ocurridos mientras el país era miembro, ya que la guerra contra las drogas comenzó en 2016. Dela Rosa, conocido como ‘Bato’, ha sido acusado de promover y justificar los asesinatos durante esta campaña.
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