El canciller cubano, Bruno Rodríguez, anunció que Cuba está dispuesta a escuchar la oferta de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria directa del gobierno de EE.UU., aunque espera que esta propuesta esté libre de maniobras políticas. La afirmación se produjo tras un comunicado del Departamento de Estado estadounidense que reiteró la oferta.
Rodríguez destacó que es la primera vez que EE.UU. formaliza públicamente una oferta de ayuda a Cuba, y subrayó la importancia de conocer cómo se materializaría esta asistencia. Sin embargo, expresó su preocupación por la posibilidad de que se utilice el sufrimiento del pueblo cubano para fines políticos.
El comunicado del Departamento de Estado indicó que la ayuda sería distribuida en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias confiables, dejando la decisión de aceptar o rechazar la asistencia en manos del gobierno cubano. Rodríguez también mencionó que el gobierno cubano no rechaza la ayuda extranjera, pero cuestionó la incongruencia de la oferta dada la situación de bloqueo económico que enfrenta la isla.
El canciller cubano planteó que aún no se ha aclarado si la ayuda será en efectivo o en materiales, y si se destinará a necesidades urgentes como combustibles, alimentos y medicinas. Además, afirmó que el gobierno cubano tiene experiencia positiva en trabajar con la Iglesia Católica.
Rodríguez reiteró que la mejor ayuda que EE.UU. podría ofrecer al pueblo cubano sería desescalar las medidas del bloqueo energético, económico y financiero, que han impactado severamente la economía y la sociedad cubana en los últimos meses.
Por su parte, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, había mencionado anteriormente que su país había proporcionado seis millones de dólares en ayuda humanitaria a través de Cáritas, la agencia de la Iglesia católica, y que estaban dispuestos a hacer más. Sin embargo, Rodríguez descalificó esta oferta como una «fábula» y criticó la falta de sinceridad en las declaraciones de ayuda.
Desde enero, EE.UU. ha presionado al gobierno cubano para que implemente reformas económicas y políticas, y ha impuesto un bloqueo petrolero que ha exacerbado la crisis estructural en el país. Esta situación ha llevado a la implementación de sanciones más estrictas contra sectores clave de la economía cubana.

