El Senado de EE. UU. confirmó el miércoles a Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal (Fed) por un mandato de cuatro años, tras una votación de 54 a favor y 45 en contra. Warsh, nominado por el presidente Donald Trump, asume el cargo en un contexto de alta inflación y presión política sobre la independencia del banco central.
Warsh, de 56 años y oriundo de Nueva York, regresa a la Fed después de haber dejado su primer mandato en 2011 debido a diferencias en política monetaria. Su misión será combatir la inflación y garantizar el máximo empleo, en un entorno donde la Fed enfrenta críticas por su independencia.
Durante su audiencia de confirmación, Warsh aseguró que no será «en absoluto» un títere del presidente, destacando su compromiso de preservar la autonomía de la Fed. «Me honra que el presidente me haya nominado para el cargo y seré un actor independiente si se confirma mi nombramiento», afirmó.
Warsh es licenciado por la Universidad de Stanford y la Facultad de Derecho de Harvard. Comenzó su carrera en Morgan Stanley y trabajó en la administración del presidente George W. Bush como asesor de política económica de 2002 a 2006, antes de ser nombrado para la junta de la Fed.
En su primera etapa en la Fed, Warsh era considerado un «halcón», inclinándose hacia políticas que priorizan el control de la inflación. Sin embargo, en años recientes ha cambiado su postura, apoyando la reducción de tasas de interés, en línea con las demandas de Trump.
Warsh ha atribuido la alta inflación actual a «errores de política» de la Fed en 2021 y 2022, y ha propuesto un «cambio de régimen» en la formulación de políticas. Esto incluye modificar los datos utilizados para las decisiones y fomentar discusiones más robustas en las reuniones del consejo de gobernadores.
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