En Gazcue, específicamente en las cercanías de la avenida Francia y la Calle Rosa Duarte, se ha intensificado la presencia de parqueadores informales que operan sin control, mientras las autoridades parecen inactivas ante esta situación. Empleados de diversas instituciones se ven forzados a pagar entre RD$2,500 y RD$3,000 mensuales para estacionar sus vehículos, no por un servicio formal, sino por temor a represalias de quienes han tomado el control de las calles.
Los trabajadores enfrentan un dilema: por un lado, la DIGESETT les prohíbe estacionarse en ciertos lugares y realiza operativos que resultan en remolques y multas. Por otro lado, los parqueadores informales continúan ocupando espacios públicos, utilizando objetos como tanques de basura y bloques para “reservar” áreas y cobrar por ellas.
La situación se agrava, ya que muchos empleados reportan daños en sus vehículos, como rayones o retrovisores rotos, cuando se niegan a pagar a estos parqueadores. Esto ha llevado a que muchos, especialmente mujeres, se vean obligados a ceder ante la presión para evitar conflictos con individuos que actúan con intimidación.
La pregunta que surge es qué deben hacer los empleados que no pueden costear un parqueo informal. Enfrentarse a los parqueadores, llevarlos a la justicia o resignarse a sufrir daños en sus vehículos son opciones difíciles y poco satisfactorias.
El problema no se soluciona simplemente retirando vehículos mal estacionados. Es necesario establecer reglas claras que regulen el uso del espacio público y erradicar el control ilegal que ejercen los parqueadores informales. Las autoridades deben abordar el problema de raíz para garantizar una convivencia pacífica.
A pesar de que en ocasiones las autoridades han impuesto multas y retirado vehículos, el problema persiste, ya que los parqueadores informales continúan operando sin consecuencias. Esto sugiere que la respuesta institucional ha sido insuficiente y no ha abordado el núcleo del problema.
Es fundamental que la DIGESETT, el INTRANT, la Alcaldía del Distrito Nacional y la Policía Nacional actúen de manera coordinada y permanente. No se trata solo de operativos esporádicos, sino de implementar una vigilancia efectiva y sanciones para quienes controlan ilegalmente los espacios públicos.
Gazcue necesita un orden justo que no solo castigue a los empleados, sino que también enfrente a aquellos que han convertido la necesidad de estacionamiento en un negocio irregular basado en la intimidación. Sin una intervención seria, los parqueadores informales seguirán imponiendo sus propias reglas, mientras los empleados continúan siendo víctimas de esta situación.
Recientemente, el programa “Parquéate Bien” ha generado expectativas positivas en sectores como Naco y Piantini, buscando mejorar la movilidad y el orden en áreas congestionadas. Sin embargo, su éxito dependerá de un seguimiento continuo y de un enfoque integral que contemple sanciones efectivas contra los parqueadores informales.
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