Investigadores advierten que el año 2026 se presenta como «particularmente severo» en cuanto a incendios a nivel global, impulsado por el cambio climático y un posible fenómeno de El Niño. Desde principios de año, la superficie quemada ha alcanzado cifras récord, con un 50% más de área afectada en comparación con el promedio habitual para esta época.
Según Theodore Keeping, del Imperial College de Londres, la superficie total quemada ha llegado a unos 163 millones de hectáreas hasta el 6 de mayo, superando en un 20% el récord anterior establecido desde que se inició el monitoreo mundial en 2012. Esta cifra contrasta con los 110 millones de hectáreas que se quemaban en promedio en el mismo período entre 2012 y 2025.
La tendencia es especialmente alarmante en África, donde se han registrado niveles récord de incendios en varios países del oeste. En esta región, los incendios en las sabanas se han visto favorecidos por un fenómeno conocido como «látigo climático», que alterna entre fuertes lluvias y períodos de sequía, creando condiciones propicias para el fuego.
Los científicos también han expresado su preocupación por el posible regreso del fenómeno natural de calentamiento El Niño, que afecta las temperaturas y el clima a nivel mundial. Este fenómeno, que suele comenzar en primavera boreal, podría intensificar el calentamiento causado por las actividades humanas.
Keeping advirtió que la probabilidad de incendios extremos podría ser la más alta en la historia reciente si se desarrolla un El Niño potente. Este fenómeno podría generar condiciones muy cálidas y secas en regiones como Australia, el noroeste de Estados Unidos, Canadá y la selva amazónica.
Friederike Otto, también del Imperial College, enfatizó que la combinación de un El Niño fuerte y el cambio climático podría dar lugar a «fenómenos climáticos extremos sin precedentes» en el futuro cercano.
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