Dirigentes del Partido Revolucionario Moderno (PRM) están considerando una posible alianza con el expresidente Danilo Medina y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), lo que ha generado preocupación sobre el futuro electoral del 2028. Este movimiento ha sido calificado como una «patada de ahogado», reflejando el miedo y la inseguridad que sienten algunos sectores del PRM ante la situación política actual.
La idea de aliarse con Medina revela una falta de comprensión sobre su carácter político. Danilo Medina es conocido por ser un político calculador y rencoroso, que no olvida las humillaciones sufridas durante el gobierno del PRM. La posibilidad de que se una a líderes como Luis Abinader, José Ignacio Paliza o Carolina Mejía es vista como una desconexión con la realidad política del país.
El riesgo de pactos desesperados es alto, ya que la historia muestra que las luchas internas en el PLD entre Medina y Leonel Fernández se intensificaron por el control del partido y el poder estatal. Aunque hoy en día parecen estar en caminos separados, ambos comparten un objetivo común: regresar al poder.
La posibilidad de una reencarnación política entre el danilismo y el leonelismo no debe ser subestimada, especialmente si consideran al PRM como su enemigo común. La historia política dominicana ha demostrado que las alianzas construidas sobre el odio y la sed de venganza pueden ser las más peligrosas.
Muchos en el PRM creen que están jugando un juego de ajedrez político, pero podrían estar cavando su propia tumba. La confianza excesiva en un adversario histórico puede resultar en consecuencias fatales para su futuro político.
El poder no se regala, se defiende, y el PRM debe evaluar si desea preservar su futuro o convertirse en víctima de sus propias decisiones arriesgadas.
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