La más reciente encuesta de Gallup República Dominicana para Diario Libre muestra una disociación entre la percepción y la realidad social del país. A pesar de que el presidente Luis Abinader mantiene una valoración positiva, la mayoría de la población considera que la economía está mala, la inseguridad empeora y la pobreza no disminuye.
El 62.9% de los encuestados califica la economía como mala o muy mala, y un 55% desaprueba la gestión del gobierno en materia de seguridad ciudadana. Aunque el 51.7% aún considera a Abinader como “buen presidente”, hay un creciente cansancio social que no se refleja completamente en estos números.
La encuesta utiliza una metodología tradicional que puede no captar el estado emocional actual de la población. Muchos dominicanos, frustrados por el costo de la vida y la inseguridad, responden de manera moderada a las preguntas, lo que podría suavizar el verdadero nivel de descontento.
Además, el método presencial de la encuesta puede influir en las respuestas, ya que las personas pueden no expresarse con la misma sinceridad frente a un encuestador que en una conversación privada. Esto puede resultar en una subestimación del malestar social que existe en la población.
El gobierno destaca el crecimiento del turismo, con más del 73% de aprobación en este sector. Sin embargo, la conversación cotidiana de los dominicanos gira en torno a la inflación de productos básicos, como el arroz y el pollo, y problemas como los apagones y la inseguridad.
La encuesta también revela que un 64.5% de los encuestados considera que el gobierno no está logrando reducir la pobreza. Más de la mitad desaprueba la gestión de la seguridad y el control de la deuda pública, lo que indica una acumulación de presión social.
La razón por la que Abinader mantiene cifras relativamente altas podría estar relacionada con la debilidad de la oposición y la separación que muchos ciudadanos hacen entre la figura del presidente y el funcionamiento del Estado. Esta percepción de distinción no es exclusiva de República Dominicana, sino que se ha observado en otros países de América Latina.
El gobierno ha logrado controlar la narrativa institucional, enfocándose en logros como el turismo y la inversión extranjera. Sin embargo, la falta de un evento de ruptura emocional nacional podría estar permitiendo que la situación se mantenga sin cambios significativos.
En conclusión, la encuesta refleja una sociedad que aún no ha explotado políticamente, pero que enfrenta un creciente agotamiento y presión. La sensación predominante en la calle dominicana es de frustración y descontento, lo que podría tener implicaciones en el futuro político del país.

