La evacuación del barco Hondius, afectado por un brote de hantavirus, concluirá este lunes con la salida de los últimos 22 ocupantes hacia Países Bajos. Este vuelo se realizará desde el puerto de Granadilla, en Tenerife, donde se han implementado estrictas medidas de seguridad para minimizar el contacto entre los evacuados y otras personas. La ministra de Sanidad española, Mónica García, confirmó que los australianos no pudieron garantizar la llegada a tiempo de su vuelo para evacuar a sus ciudadanos.
García indicó que 32 personas permanecerán en el buque, que partirá hacia Países Bajos con tripulación reducida y el cadáver de una víctima. La ministra defendió la seguridad del operativo tras la aparición de dos casos de hantavirus entre los evacuados, un estadounidense y una francesa, quienes mostraron síntomas de la enfermedad. «No vamos a entrar en ninguna de estas polémicas», afirmó García, subrayando el compromiso del gobierno español con la operación.
El Hondius, que zarpó de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril, recibirá combustible y víveres antes de la evacuación final. Los evacuados serán trasladados en autobuses al aeropuerto de Tenerife Sur para abordar sus vuelos. En un mensaje, el capitán del Hondius, Jan Dobrogowski, agradeció a su tripulación y pasajeros por su unidad y valentía durante la crisis.
Hasta ahora, tres pasajeros han fallecido a causa del hantavirus, incluyendo un matrimonio neerlandés y una mujer alemana, cuyo cadáver será transportado con el barco. Las repatriaciones se están llevando a cabo por nacionalidades, con un total de 23 vuelos programados, incluyendo destinos como Madrid, Francia, Canadá y Estados Unidos.
Las autoridades sanitarias han clasificado a los pasajeros como «contactos de alto riesgo», lo que implica que deberán cumplir cuarentenas al llegar a sus países. Sin embargo, los estadounidenses no serán necesariamente puestos en cuarentena, una decisión que ha generado preocupaciones, según el director general de la OMS.
El Hondius permanece fondeado sin atracar, a petición de las autoridades regionales canarias, que han expresado su rechazo a la operación por motivos de seguridad sanitaria. La presidenta del cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, manifestó su preocupación por la aparición de los casos y la falta de pruebas PCR a los evacuados.
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