Al menos 69 personas, en su mayoría civiles, fueron asesinadas a finales de abril por hombres armados de la milicia Codeco en la provincia de Ituri, República Democrática del Congo, según informaron fuentes locales y de seguridad a la AFP.
Ituri, ubicada en el noreste del país y rica en recursos como el oro, ha sido escenario de conflictos mortales y violencias comunitarias durante años. A finales de abril, el grupo armado Convención para la Revolución Popular (CRP), vinculado a la comunidad hema, atacó posiciones de las Fuerzas Armadas congoleñas (FARDC) en las cercanías de Pimbo, en el territorio de Djugu.
Este ataque por parte de la CRP provocó una respuesta de los milicianos de Codeco, quienes atacaron varias localidades en represalia el 28 de abril. La violencia en la región ha complicado la recuperación de los cuerpos, retrasando la respuesta humanitaria y aumentando la preocupación por la seguridad de los habitantes.
La situación en Ituri sigue siendo crítica, con un historial de enfrentamientos entre diferentes grupos armados que luchan por el control de recursos y territorios. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de estos eventos, que reflejan la inestabilidad persistente en la región.
La falta de seguridad ha llevado a un aumento en el desplazamiento de personas, quienes buscan refugio en áreas más seguras. La respuesta humanitaria se ve obstaculizada no solo por la violencia, sino también por la dificultad de acceso a las zonas afectadas.
Este ataque es un recordatorio de los desafíos que enfrenta la República Democrática del Congo en su lucha por la paz y la estabilidad, en medio de un contexto de pobreza y desigualdad que alimenta el ciclo de violencia.
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