El presidente Gustavo Petro y otros líderes políticos han lamentado la muerte de Germán Vargas Lleras, destacando su compromiso con Colombia y su trayectoria política. El féretro del exvicepresidente, fallecido el viernes en Bogotá, fue recibido con honores este sábado en el Palacio de San Carlos, donde será velado durante el fin de semana.
El ataúd, cubierto con la bandera de Colombia y llevado por soldados del Batallón Guardia Presidencial, ingresó por la puerta principal del palacio, ubicado frente al Teatro Colón en el centro de la capital. Este palacio, que fue sede del Ejecutivo colombiano hasta 1980, tiene un vínculo familiar con Vargas Lleras, ya que su abuelo, Carlos Lleras Restrepo, gobernó desde allí entre 1966 y 1970.
Vargas Lleras, abogado y figura prominente de la derecha colombiana, tuvo una carrera extensa como concejal, senador, ministro y vicepresidente entre 2014 y 2017, durante el segundo mandato de Juan Manuel Santos. Fue candidato presidencial en 2010 y 2018, pero no logró obtener la victoria a pesar de pertenecer a una de las dinastías políticas más influyentes del país.
El féretro permanecerá expuesto en el palacio desde la tarde de este sábado y durante todo el domingo, permitiendo la despedida de sus seguidores y de la clase política colombiana, que ha hecho una pausa en sus diferencias en medio de la campaña para las elecciones presidenciales del 31 de mayo.
El presidente Petro, a pesar de sus diferencias políticas con Vargas Lleras, reconoció su papel como un «gladiador» en el Senado y lamentó la pérdida de su seriedad en el debate. Por su parte, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, expresó que la partida de Vargas Lleras representa un día triste para Colombia y recordó sus inicios en el Nuevo Liberalismo.
La Corte Suprema de Justicia también rindió homenaje a Vargas Lleras, recordándolo como un «destacado líder político» comprometido con el fortalecimiento de las instituciones democráticas y el desarrollo de la infraestructura nacional. El alto tribunal subrayó su esfuerzo por erradicar la violencia en el país, de la cual fue víctima.
Vargas Lleras fue blanco de dos atentados terroristas por su oposición a las FARC, uno de ellos en 2002, que le amputó tres dedos de su mano izquierda. En 2005, un coche-bomba lo dejó ileso, aunque causó heridas a nueve personas.
El senador Julián Gallo, exjefe de las FARC, también se pronunció, recordando una conversación en la que Vargas Lleras mostró gallardía al expresar que no guardaba rencor por los atentados sufridos. Esta interacción resalta la complejidad del conflicto colombiano y la capacidad de diálogo entre sus protagonistas.
Te puede interesar...
