El hantavirus, una enfermedad zoonótica que se transmite a través de roedores, ha reavivado el debate sobre el uso de mascarillas tras su reciente detección en el crucero MV Hondius, que zarpó del sur de Argentina el 1 de abril. Este virus, que puede ser mortal, ha cobrado la vida de tres personas y su contagio se produce principalmente por la inhalación de partículas contaminadas de la orina, heces o saliva de roedores infectados.
El hantavirus más preocupante en esta situación es el virus Andes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este virus tiene la capacidad de transmitirse de forma limitada entre humanos, especialmente en condiciones de contacto directo y prolongado, como entre miembros de la misma familia o parejas íntimas.
Recomendaciones de salud
Ante la creciente preocupación, surge la pregunta sobre si es necesario volver a usar mascarillas. Aunque la población está atenta a la situación, el Centers for Disease Control and Prevention (CDC) ha indicado que el uso de cubrebocas es esencial principalmente para quienes realizan tareas de limpieza en áreas donde se sospecha la presencia de roedores.
El CDC recomienda usar mascarillas antes de entrar a espacios cerrados por períodos prolongados y ventilar adecuadamente estos lugares. Además, se aconseja no barrer ni sacudir nada en seco, ya que esto podría dispersar el virus en el aire.
Al limpiar áreas contaminadas, es importante humedecer primero el espacio para evitar que el virus se propague. La entidad también advierte que el virus puede infectar a las personas al inhalar aire contaminado o a través de cortes en la piel, ojos, nariz o boca.
Por esta razón, se enfatiza la necesidad de utilizar mascarillas de alta eficacia, como las FFP2, FFP3 o N95, junto con guantes desechables y protección ocular durante las labores de limpieza en zonas de riesgo.

