La inclusión del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) y de una sociedad mixta cubano-canadiense en la «lista negra» de Estados Unidos impacta de manera significativa la economía de Cuba. La medida busca asfixiar financieramente al país mediante sanciones a socios internacionales, según expertos consultados. El Departamento de Estado estadounidense notificó que castigará a cualquier entidad que colabore con GAESA, reafirmando su consideración de Cuba como una amenaza a su seguridad nacional.
Consecuencias de las sanciones
El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la acción, argumentando que el objetivo es atacar a las élites y al aparato militar cubano. La sanción también afecta a MoaNickel, la operación conjunta de níquel entre Cuba y la canadiense Sherritt, que anunció su retiro inmediato tras la medida. El economista Pavel Vidal, de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, advirtió que pocos socios foráneos se arriesgarán a desobedecer estas restricciones, lo que podría llevar a un aislamiento total de la isla.
GAESA maneja aproximadamente el 40% del Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba y, en 2024, contaba con una reserva de 14,000 millones de dólares, con ingresos anuales que triplican el presupuesto estatal. Esta corporación, creada en los años 90, gestiona desde tiendas minoristas y financieras hasta la administración hotelera y agencias de viaje.
Lee Schlenker, investigador del Instituto Quincy, destacó que las empresas extranjeras no solo enfrentarán la congelación de activos, sino también restricciones en cuentas en territorio estadounidense. Las sanciones podrían limitar los viajes de accionistas y empleados, impidiéndoles operar dentro del sistema financiero de EE. UU.
Impacto en la población
La lista negra también incluyó a la general Ania Guillermina Lastres Morera, quien asumió la gerencia de GAESA tras el fallecimiento del general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja. Este movimiento refuerza el cerco sobre la cúpula que dirige los sectores más rentables de la economía cubana.
Las nuevas sanciones se suman al cerco energético impuesto a principios de año, que ha resultado en la llegada de solo un barco de crudo ruso en los últimos cinco meses. Con una producción nacional que apenas cubre el 40% de sus necesidades energéticas, Cuba enfrenta una crisis económica que se ha prolongado durante cinco años.
El impacto en la población civil se ha calificado como devastador, con prolongados apagones, falta de agua potable, paralización del transporte y deterioro de los servicios de salud y seguridad social. Líderes religiosos y funcionarios de Naciones Unidas han alertado sobre la inminencia de una crisis humanitaria sin precedentes en la nación caribeña.
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