El robo de alrededor de 6,900 gramos de oro en la joyería Popi Oro, ubicada en el sector de Cristo Rey, sigue sin resolverse a dos meses del asalto ocurrido el 7 de marzo. A pesar de que cinco personas están detenidas, el propietario del negocio, Abraham Corporán Merbournes, asegura que no ha recibido información sobre el paradero del botín, cuyo valor se estima en 50 millones de pesos.
Corporán Merbournes ha expresado su frustración por la falta de comunicación por parte de la Policía y del Ministerio Público, quienes no le han proporcionado detalles sobre la investigación. Además, algunos de los detenidos han insinuado que miembros de la Policía podrían estar involucrados en la sustracción de las prendas robadas.
Prisión para los últimos detenidos
Este jueves, el juez de la Oficina de Atención Permanente del Distrito Nacional, Rigoberto Sena, dictó tres meses de prisión preventiva para los últimos dos detenidos, los hermanos Wilner Rafael Solano García, alias «el Mello Loco», y Wilmer Rafael Solano García, conocido como «el Mello Sangriento». Ambos fueron deportados de Puerto Rico el pasado sábado.
Los otros imputados, Macho y Reynoso Abreu, cumplen la medida de coerción en Najayo Hombres, en San Cristóbal. Al salir del tribunal, Corporán Merbournes reiteró su descontento, afirmando: «Con respecto al oro nada, yo estoy tirado al abandono y no me dicen nada».
La situación ha generado preocupación entre los comerciantes de la zona, quienes temen que la impunidad en este caso pueda afectar la seguridad de sus negocios. La comunidad espera que las autoridades avancen en la investigación y logren recuperar el oro robado.

