El aumento del precio del petróleo en el mercado internacional está generando una mayor presión sobre el presupuesto público de la República Dominicana y afectando directamente al consumidor. Esta situación es consecuencia de decisiones del Gobierno, que compra combustibles cuando los precios son altos y luego intenta mitigar el impacto a través de subsidios, lo que encarece el costo de vida.
Recientemente, el Gobierno anunció nuevos subsidios para aliviar el aumento de los combustibles, lo que evidencia la falta de previsión en la gestión de recursos. A pesar de los subsidios, el consumidor sigue siendo el más perjudicado, ya que estos no eliminan el problema, sino que distribuyen el costo entre el presupuesto estatal y la población.
Falta de gestión y planificación
La dependencia del mercado inmediato y la falta de una estructura adecuada para proteger tanto las finanzas públicas como el bolsillo de los ciudadanos son evidentes. La solución radica en realizar compras programadas de combustible a lo largo del año, asegurando así una parte de lo que el país necesita y reduciendo la exposición a precios elevados.
Además, es crucial establecer reservas de combustible en puntos estratégicos del Caribe para responder rápidamente ante interrupciones en el suministro. Sin estas reservas, el país se ve obligado a comprar en momentos desfavorables, mientras que con reservas podría tomar decisiones más informadas.
Protegerse de la volatilidad de los precios no implica fijarlos de manera rígida, sino limitar el impacto de las alzas y aprovechar las bajas. Sin embargo, actualmente se reacciona de manera continua a las fluctuaciones del mercado, lo que genera incertidumbre en la economía.
Las consecuencias de esta falta de planificación son evidentes: mayor presión fiscal, aumentos constantes y una disminución en la capacidad del Estado para atender otras prioridades. La República Dominicana no puede seguir comprando caro por falta de previsión ni depender exclusivamente del mercado inmediato.
La diferencia entre perder recursos o protegerlos radica en decisiones concretas, como la implementación de compras programadas y la creación de reservas estratégicas. Sin embargo, el Gobierno ha optado por no adoptar estas medidas, trasladando así los efectos de la improvisación a la población.
Es fundamental que el Gobierno comience a anticiparse a estos desafíos, ya que gobernar implica prever y actuar con anticipación, algo que actualmente no se está haciendo.
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