La vacunación se presenta como una estrategia crucial para romper el círculo de contagio entre niños y adultos mayores, según especialistas en salud. Durante un taller en Sao Paulo, Brasil, la infectóloga Rosanna Ritchmann destacó que los niños son portadores frecuentes de infecciones respiratorias, lo que aumenta el riesgo para sus abuelos.
Ritchmann, en un tono humorístico, se refirió a los menores como «terroristas biológicos» y explicó que entre el 3 % y el 50 % de los niños en edad escolar pueden contagiar entre el 5 % y el 10 % de los adultos mayores. La vacunación infantil no solo protege a los niños, sino que también ofrece una defensa indirecta a los adultos mayores.
El papel de los abuelos como cuidadores
La situación es particularmente preocupante en América Latina, donde entre el 30 % y el 50 % de los abuelos son cuidadores de sus nietos. El geriatra Robinson Cuadros explicó que este contacto cercano incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades respiratorias.
Cuadros advirtió que virus como el sincitial respiratorio, que se asocia comúnmente con la infancia, también son peligrosos para los adultos mayores. Este virus ha sido subestimado en esta población, y el 91.7 % de los casos de neumonía están relacionados con él.
El riesgo de complicaciones graves aumenta con la edad y la presencia de otras condiciones de salud. En Estados Unidos, entre el 2 % y el 7 % de los adultos mayores sanos desarrollan neumonía, cifra que puede elevarse entre el 5 % y el 50 % en residencias para ancianos.
La importancia de la vacunación integral
Cuadros también indicó que el riesgo de reinfección no desaparece tras una infección inicial, lo que hace que el virus sincitial respiratorio sea una amenaza constante para los mayores. En este contexto, los expertos enfatizan que la vacunación debe ser integral, abarcando a todos los miembros del hogar.
Además de proteger a quienes reciben la vacuna, la inmunización ayuda a reducir la circulación de patógenos y el riesgo de contagio en poblaciones vulnerables. Los especialistas coincidieron en que fortalecer los esquemas de vacunación en niños y adultos mayores es fundamental para prevenir enfermedades y romper cadenas de transmisión.
La directora de proyectos de la ONG America’s Health Foundation, Marcela Santos, destacó que los adultos son el grupo más desprotegido en los programas de inmunización, lo que los hace vulnerables a enfermedades respiratorias. Ritchmann subrayó que la vacunación contra el neumococo para mayores de 60 años debe ser una prioridad.
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