Desde el 17 de abril, al menos 380 personas han muerto en el Líbano, a pesar del alto el fuego declarado, según la ONU. Los ataques de Israel han continuado, provocando el desplazamiento de miles de personas y la destrucción de viviendas e infraestructura en el país.
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) informó que, en los primeros tres días de la tregua, se destruyeron un total de 428 viviendas y otras 50 resultaron dañadas. La situación humanitaria sigue siendo crítica, con un gran número de personas afectadas en diversas regiones del Líbano.
Impacto de la crisis humanitaria
Acnur destacó que la crisis de desplazamiento en el Líbano aún no ha terminado y que el país atraviesa un momento de «máxima fragilidad». Los ataques aéreos israelíes, las demoliciones de viviendas y las órdenes de evacuación han contribuido a agravar la situación.
Las restricciones de movimiento en el sur del Líbano han llevado a desplazamientos repetidos y a un aumento de las necesidades humanitarias. Aunque Beirut no ha sido bombardeada recientemente, los civiles en el sur y en el Valle de la Bekaa siguen viviendo con temor.
La inseguridad afecta las decisiones de las personas sobre regresar a sus hogares. Muchos desplazados no pueden volver a las zonas controladas por el ejército israelí, lo que complica aún más su situación.
Acnur señaló que «miles de familias» han intentado regresar a sus hogares, pero a menudo se encuentran con casas destruidas y barrios inseguros. Esto ha llevado a que muchos se vean obligados a permanecer donde están, aunque no se sientan completamente a salvo.
Desde el inicio del conflicto entre Israel y Hizbulá el 2 de marzo, más de 310,000 sirios han cruzado a Siria desde el Líbano, ya que no ven otra alternativa viable. En total, alrededor de 2,700 personas han muerto en el Líbano desde el comienzo de la guerra, y más de un millón han abandonado sus hogares.
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