El debate sobre el “velo corporativo” en las cooperativas dominicanas ha generado controversia en el ámbito jurídico y económico del país. Este principio, que establece la separación entre la personalidad jurídica de la entidad y la de sus miembros, cobra especial relevancia en el contexto de las cooperativas, que son organizaciones basadas en la solidaridad y la participación democrática. Sin embargo, surgen interrogantes sobre el uso correcto de esta protección y su posible utilización para encubrir irregularidades.
Las cooperativas no son simples empresas; poseen patrimonio propio y capacidad para contraer obligaciones, lo que las convierte en actores económicos significativos en la vida nacional. En teoría, el velo corporativo protege a los asociados limitando su responsabilidad ante las deudas de la cooperativa, pero la práctica ha mostrado que esta protección puede ser mal utilizada.
En los últimos años, han surgido denuncias sobre la gestión de algunas cooperativas en la República Dominicana, incluyendo el manejo discrecional de fondos y conflictos de interés. Estas situaciones han llevado a cuestionar la necesidad de revisar los mecanismos de control, sugiriendo que el velo corporativo no debe ser una barrera infranqueable ante posibles abusos.
La necesidad de transparencia
El levantamiento del velo corporativo se plantea como una herramienta legítima para combatir el abuso y el fraude en el modelo cooperativo. No se busca debilitar el sistema, sino fortalecerlo a través de la transparencia y la rendición de cuentas, asegurando que la personalidad jurídica no se convierta en un escudo para decisiones individuales que perjudiquen el interés colectivo.
La confianza es el principal activo del cooperativismo y se ve amenazada cuando se percibe que las leyes no alcanzan a quienes actúan al margen de los principios éticos. El verdadero espíritu cooperativo no puede coexistir con prácticas opacas que erosionen esta confianza.
Por lo tanto, el velo corporativo debe ser visto como una responsabilidad más que como un privilegio. Su existencia no exonera a los administradores de actuar con integridad, sino que exige un compromiso mayor con la legalidad y la transparencia en la gestión de recursos que pertenecen a miles de asociados.
Un sector cooperativo vigilado
La República Dominicana necesita un sector cooperativo fuerte y vigilado, donde la autonomía no signifique impunidad. Es fundamental que el velo corporativo no se convierta en refugio de malas prácticas, sino en una garantía de organización y desarrollo.
En conclusión, la discusión no debe centrarse en si debe existir el velo corporativo en las cooperativas, sino en cómo asegurar que se utilice de manera ética y responsable, respetando los principios que fundamentan este modelo solidario.
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