A pesar de su reciente incapacidad por problemas de salud, se ha mantenido al tanto de los preparativos para los Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se llevarán a cabo en el país entre julio y agosto de este año. Mientras las instalaciones para las competencias avanzan rápidamente, el Estadio Quisqueya se ha convertido en un punto de preocupación por su deterioro.
Esta instalación, que recibió una inversión de US$500,000 por parte de la Major League Baseball (MLB) para alinearse con los estándares estadounidenses, ha sido afectada por la falta de planificación y coordinación entre el patronato y el Comité Organizador de los Juegos. El deterioro del terreno de juego es alarmante, especialmente con la realización de espectáculos artísticos programados antes del inicio del evento.
Las inquietudes crecen ante la inminente llegada de dos espectáculos más, lo que plantea la pregunta sobre cuándo se podrá acondicionar adecuadamente el estadio para las competencias de béisbol. A pesar de que el estadio tiene un patronato permanente, se considera que debería estar bajo el control del Comité Organizador durante este periodo crucial.
El Estado dominicano ha invertido millones de pesos en la construcción y adecuación de instalaciones, lo que hace que la atención se deba centrar en la preparación para los Juegos y no en eventos artísticos. Esta situación genera un ruido mediático que puede afectar la percepción del evento, especialmente ante quienes buscan magnificar cualquier inconveniente.
Además, los dirigentes deportivos han expresado su descontento, no solo por el avance de los trabajos, sino también por sentirse marginados en los actos de entrega donde participan figuras como el presidente Luis Abinader, la vicepresidenta Raquel Peña, y otros ministros. Es fundamental que se priorice el enfoque en los atletas y se minimicen las distracciones relacionadas con la figura pública.
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