Adriana Arroyo, hermana de Steven Medina, uno de los cuatro niños afrodescendientes desaparecidos y posteriormente asesinados en Ecuador, fue asesinada a tiros cerca de su vivienda en el barrio Las Malvinas, en el sur de Guayaquil. Este crimen se suma a la tragedia que ha marcado a la familia Medina y ha generado preocupación por la creciente violencia en la región.
Fernando Bastias, abogado del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) y de la familia Medina, señaló que el asesinato de Arroyo es un reflejo de la grave situación de criminalidad en Las Malvinas y la falta de políticas de seguridad efectivas. La joven de 21 años fue atacada el pasado viernes y su cuerpo fue enterrado el domingo en un cementerio de Guayaquil.
Contexto de violencia en Ecuador
El asesinato de Adriana ocurre casi un año y medio después de que su hermano, Steven Medina, de 11 años, y sus amigos Ismael y Josué Arroyo, de 15 y 14 años, y Saúl Arboleda, también de 15 años, fueran detenidos de manera irregular por militares. Los menores fueron golpeados, torturados y abandonados a unos 40 kilómetros de la ciudad, cerca de una base de la Fuerza Aérea. Sus restos calcinados fueron encontrados días después en una zona de manglar, y la autopsia reveló que al menos tres de las víctimas presentaban impactos de bala.
Ecuador vive desde 2024 un estado de ‘conflicto armado interno’ declarado por el presidente Daniel Noboa, con el objetivo de intensificar la lucha contra el crimen organizado, que ha sido señalado como responsable de la escalada de violencia en el país. A pesar de estas medidas, el año 2025 cerró con un récord de 9,269 homicidios.
Ante esta situación, Noboa anunció el inicio de una «nueva fase» en la «guerra» contra los grupos delictivos, a los que ha calificado como «terroristas». Como parte de esta estrategia, desde este domingo y por un período de quince días, nueve provincias y cuatro municipios más violentos, incluyendo Guayaquil y Quito, estarán bajo un nuevo toque de queda nocturno.
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