Las autoridades de Austria expulsaron hace unas dos semanas a tres diplomáticos rusos acusados de espionaje, según informó este domingo la televisión pública austríaca ORF. La decisión se tomó tras una investigación que reveló actividades de vigilancia en dos instalaciones de la embajada rusa en Viena.
El embajador ruso fue convocado a mediados de abril al Ministerio de Asuntos Exteriores de Austria para explicar las extensas operaciones de espionaje. Sin embargo, Rusia no levantó la inmunidad diplomática de los tres empleados implicados en el caso, lo que llevó a Austria a optar por su expulsión. Los tres diplomáticos ya han abandonado el país.
Investigaciones y antecedentes de espionaje
Austria, que mantiene un estatus de neutralidad desde 1955 y no es miembro de la OTAN, ha estado monitoreando instalaciones de espionaje en los tejados de la embajada rusa y en un complejo residencial para diplomáticos en las afueras de Viena. Estas infraestructuras habrían permitido interceptar datos de organizaciones internacionales que operan en la capital austriaca.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania en febrero de 2022, se ha acusado a Rusia de ampliar estas instalaciones en Viena, un lugar reconocido como un importante centro de espionaje internacional. La legislación austriaca solo prohíbe el espionaje dirigido contra sus propios intereses nacionales.
Viena es sede de la tercera oficina de Naciones Unidas, después de Nueva York y Ginebra, y alberga organizaciones clave como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). También es la sede de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que incluye a todos los países europeos, así como a Ucrania, Rusia y Estados Unidos.
Desde el comienzo del conflicto en Ucrania, Austria ha expulsado a un total de 14 diplomáticos rusos, aunque aún permanecen acreditadas alrededor de 220 personas en diversas legaciones rusas en el país. La ministra de Asuntos Exteriores de Austria, Beate Meinl-Reisinger, declaró que el gobierno está adoptando una postura más firme contra el espionaje y consideró “inaceptable” el uso de la inmunidad diplomática para tales actividades.

