La economía mundial ha enfrentado serias dificultades desde 2020, afectada por guerras, la pandemia de COVID-19, políticas arancelarias de países desarrollados y el cambio climático. Estas circunstancias han llevado a replantear los pronósticos de organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial, generando perspectivas inciertas para la recuperación económica.
Las autoridades fiscales y el Banco Central han diseñado estrategias para contrarrestar la debilidad de la demanda de los consumidores, incluyendo el control subsidiado de precios de combustibles y productos de consumo básico. Además, se han realizado reuniones con comerciantes para respaldar el sistema de precios y mantener la tasa de interés en niveles adecuados para el sistema financiero.
Desafíos y medidas fiscales
El aumento de la deuda pública en los últimos años se ha producido en un contexto de necesidad de contrarrestar los efectos del COVID-19 y las guerras, lo que ha incrementado las reservas brutas del Banco Central. El gasto en pensiones y jubilaciones también ha impulsado la demanda interna, lo que contribuye al dinamismo económico, aunque se requiere atención constante a los problemas fiscales asociados al envejecimiento poblacional.
Es fundamental que el Banco Central mantenga su capacidad para controlar la inflación. Las políticas para fomentar un crecimiento económico sostenido dependen de una mayor inversión privada en colaboración con el sector financiero, lo que facilitaría la competencia y el crecimiento del sector exportador.
Los problemas que afectan las finanzas públicas son claros: la desaceleración de sectores clave, la falta de estímulos fiscales y las intervenciones en el sector financiero. Si la razón deuda/PIB continúa aumentando, se podría alcanzar un 65% a menos que se logren incrementar las recaudaciones impositivas del 14.3% actual a un 17% mediante diversas medidas.
Riesgos y ajustes necesarios
El incremento de la deuda pública en tiempos de estabilidad es inédito, y se debe en parte al temor político de perder popularidad en elecciones. Esto ha debilitado progresivamente las finanzas públicas, lo que podría generar temores inflacionarios y afectar la credibilidad ante agencias calificadoras de riesgo.
Para evitar problemas de liquidez y financiamiento, el Banco Central debe implementar medidas enérgicas que aseguren un flujo regular de reservas. La política monetaria de EE. UU. ha incluido la compra de títulos públicos para reducir tasas de interés a largo plazo, lo que podría servir de referencia para estrategias locales.
La recuperación económica requiere un ajuste fiscal que devuelva la confianza en el presupuesto estatal y permita al Banco Central controlar la inflación. Se estima que es necesario alcanzar un superávit primario del 4.50% en promedio para reducir la deuda hasta 2031, lo que implica reformas en pensiones y salud para manejar el gasto público en el futuro.
El costo fiscal del envejecimiento poblacional podría ser diez veces mayor que el de una crisis si no se toman decisiones oportunas, lo que hace urgente actuar ahora.
Te puede interesar...
