Decenas de miles de personas marcharon este viernes por el centro de Santiago, Chile, para conmemorar el Día Internacional de las y los Trabajadores. La movilización fue convocada por los principales sindicatos del país en defensa de derechos sociales que consideran amenazados por las políticas de austeridad del Gobierno de José Antonio Kast.
El secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Eric Campos, criticó la agenda del gobierno, señalando que «ha privilegiado a los más ricos buscando rebajar sus impuestos y traspasando el costo de la crisis del petróleo a la clase trabajadora». Esta situación se ha visto agravada por el incremento en el precio de las bencinas, que ha subido un 32 % en gasolina y un 62 % en diésel desde finales de marzo.
Campos también expresó su preocupación por los recortes en planes y dictámenes que permiten la reducción de la jornada laboral, lo que ha generado angustia entre los trabajadores. En días recientes, el Gobierno anunció recortes en diversas carteras, incluyendo una disminución de 32,721 millones de pesos (aproximadamente 35 millones de dólares) al Ministerio de Desarrollo Social y Familia, afectando programas destinados a la infancia y juventud.
La marcha, que se extendió por cerca de dos kilómetros a lo largo de la Alameda, se desarrolló de manera pacífica y reunió a diversos sindicatos, incluyendo trabajadores del retail, construcción, salud y educación. También participaron miembros del Sindicato de Trabajadores de Reparto de Chile, que representa a unas 200,000 personas en el sector de entrega a domicilio, uno de los más desregulados del país.
El secretario del sindicato de reparto, Emilio Vigner, destacó que los pagos han disminuido desde la pandemia y que su sector es uno de los más precarizados, absorbiendo la cesantía generada por el contexto local y global. Vigner enfatizó la necesidad de avanzar hacia una regulación laboral más fuerte y de articularse con sindicatos de otros países de la región.
La presidenta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores en Domicilio (Conatrado), Patricia Coñumán, también se unió a las críticas, denunciando la «desregulación extrema» que enfrenta su sector, que agrupa a cerca de 100,000 personas.
En los próximos días, el Gobierno y la CUT continuarán las negociaciones sobre el salario mínimo, tras el fracaso de la primera ronda de conversaciones esta semana. Aunque el salario mínimo en Chile es uno de los más altos de la región, aún se encuentra por debajo de los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
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