El Gobierno dominicano y representantes del sector empresarial manifestaron este miércoles su inquietud ante el posible impacto que el conflicto en Medio Oriente podría tener en la economía nacional, centrándose especialmente en los precios de los combustibles y el comportamiento de la inflación.
Durante un encuentro con miembros del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), liderado por la comisión oficial que realiza consultas con diversos sectores del país, el ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza, destacó que la situación representa un desafío significativo que afecta a toda la nación.
“No solamente es una preocupación del Gobierno dominicano, sino de todo el pueblo dominicano y de todos los sectores que inciden en la vida nacional.
Estamos frente a un choque externo de una magnitud que quizás no habíamos visto en generaciones, y que obliga a que el país se una en una sola dirección: proteger la economía nacional y, sobre todo, a los sectores más vulnerables”, expresó Paliza.
Reacciones del sector empresarial
Por su parte, el presidente del CONEP, Celso Juan Marranzini, coincidió en la urgencia de actuar con prudencia ante el actual escenario internacional.
“Vemos con mucha preocupación el impacto que esto tiene en los precios de las materias primas, en los combustibles y, por ende, en la inflación”, afirmó.
El líder empresarial enfatizó que “es un momento de mucha prudencia, de mucha unidad, y de buscar mecanismos que nos permitan mitigar estos efectos para que el aparato productivo nacional no se detenga y para que el impacto en el bolsillo de los dominicanos sea el menor posible”.
Plan de acción del Gobierno
Este encuentro forma parte de una serie de reuniones que impulsa el Gobierno con actores clave de la vida nacional, con el objetivo de consensuar un plan que permita hacer frente a los efectos económicos derivados del conflicto internacional y garantizar la estabilidad del país.
Las autoridades dominicanas están comprometidas en buscar soluciones efectivas que protejan a la población y mantengan la estabilidad económica en un contexto global incierto, donde los efectos de los conflictos internacionales pueden repercutir de manera directa en la vida cotidiana de los ciudadanos.

