El antesalista dominicano de los Rays, Junior Caminero, demostró su resiliencia al regresar a la alineación el miércoles contra los Guardianes de Cleveland, mostrando un espíritu optimista y bromeando con sus compañeros, como si el incidente de la noche anterior no hubiera sucedido.
Sin embargo, todos en el equipo eran conscientes de la suerte que tuvo al evitar una lesión grave tras un golpe inesperado.
Caminero sufrió un hematoma en la mandíbula cuando un batazo de foul, producto de un lanzamiento de Tanner Bibee, rebotó y le impactó en la cara durante la primera entrada.
Este desafortunado evento lo obligó a abandonar el juego, que culminó en una victoria para Tampa Bay.
A pesar del susto, el jugador se mostró aliviado al confirmar que no había sufrido daños severos.
Reacciones tras el incidente
“Gracias a Dios, todo estuvo bien”, expresó Caminero, quien recibió atención médica en el campo.
“Sólo me pusieron hielo en la barbilla y me dieron un poco de medicina, pero definitivamente estoy bien”.
La preocupación entre sus compañeros fue palpable, ya que el rebote del balón generó un momento de tensión en el dugout, pero el jugador se recuperó rápidamente.
El joven cañonero, de 22 años, permaneció tendido en el suelo durante varios minutos mientras era examinado por el preparador físico Joe Benge.
A pesar del impacto, Caminero decidió completar su turno al bate, aunque terminó fallando con un rodado a manos de Bibee y se dirigió directamente al clubhouse.
“Todos nos asustamos por la forma en que la bola rebotó y me golpeó en la cara, pero me siento bien”, comentó.
Sin lesiones significativas
Caminero admitió haber sentido miedo de haberse roto la mandíbula o fracturado los dientes, pero se sintió aliviado cuando los exámenes médicos confirmaron que no había daños significativos.
“Justo después de que vinieron y revisaron todo, y todo salió bien, fui y me comí una hamburguesa”, dijo entre risas, mostrando su buen humor y disposición para seguir adelante.
“No hay preocupaciones. Estoy totalmente bien”.
Es importante destacar que los frenillos de Caminero jugaron un papel crucial al proteger sus dientes superiores e inferiores del impacto.
Mientras conversaba animadamente con los reporteros en el clubhouse visitante del Progressive Field, el jugador mostró su sonrisa intacta, aliviado por el desenlace del incidente.
“Al principio, pensé que me había roto algo porque escuché que algo tronó”, recordó, pero se dio cuenta que solo fueron los frenos.
A pesar del susto, Caminero no modificó su rutina ni su equipo al entrar a la caja de bateo el miércoles contra Gavin Williams.
Decidió no usar un casco de bateo modificado ni protección facial adicional, reafirmando su determinación.
“Lo principal que no iba a hacer era dejar que me diera miedo estar en el plato”, afirmó, mostrando su valentía y compromiso con el juego.
“Son cosas que pasan en el juego. Los accidentes ocurren”.
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