José Luis Rodríguez, un ciudadano dominicano de 47 años, se declaró culpable en Estados Unidos por delitos de fraude de pasaporte y robo de identidad.
Este caso se desarrolló en Waterbury, Connecticut, donde Rodríguez vivió durante años bajo una identidad falsa.
La información fue confirmada por el fiscal federal del Distrito de Connecticut, David X. Sullivan, quien detalló que el acusado compareció ante el juez de distrito Vernon D.
Oliver en Hartford.
Los documentos judiciales revelan que el caso salió a la luz en junio de 2025, cuando un hombre, recién liberado de prisión, se presentó en el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) para solicitar una identificación estatal.
Durante este proceso, las autoridades se dieron cuenta de que ya existía una licencia de conducir activa a su nombre, emitida en 2001 y renovada en varias ocasiones.
Esto llevó a una investigación que descubrió que Rodríguez había estado utilizando ilegalmente la identidad de esta persona durante años.
Las indagaciones revelaron que la identidad de la víctima estaba asociada a dos perfiles de huellas dactilares diferentes en el FBI, así como a registros de arresto y fotografías policiales que correspondían a Rodríguez haciéndose pasar por ella.
El 5 de marzo de 2020, el acusado solicitó un pasaporte estadounidense utilizando el nombre, fecha y lugar de nacimiento de la víctima, documento que le fue emitido y que posteriormente utilizó para viajar y como identificación oficial.
Detalles del Arresto y Cargos
El arresto de Rodríguez se produjo el 30 de diciembre de 2025, tras presentar el pasaporte fraudulento ante el Departamento de Estado y hacerse pasar nuevamente por la víctima, afirmando ser ciudadano estadounidense.
Se declaró culpable de un cargo por uso de pasaporte obtenido mediante declaraciones falsas, que conlleva una pena máxima de hasta 10 años de prisión.
Además, se le imputó un cargo por robo de identidad agravado, que implica una condena obligatoria adicional de dos años.
La sentencia de Rodríguez está programada para el 27 de julio, y permanece detenido desde su arresto.
Este caso fue investigado por el Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado, con colaboración del DMV de Connecticut y el Departamento de Policía de Waterbury.
La acusación está a cargo del fiscal federal asistente Hal Chen.
Las autoridades han señalado que este proceso forma parte de «Operation Take Back America», una iniciativa nacional destinada a reforzar la aplicación de las leyes migratorias y combatir el crimen organizado transnacional.
Este esfuerzo busca asegurar que se tomen medidas efectivas contra el uso indebido de identidades y documentos oficiales en el país.

