La discusión sobre la instalación del proyecto de Puerto Seco en Dajabón ha generado una notable división entre los sectores comerciales tradicionales y la ciudadanía.
Esta obra se presenta como una oportunidad para transformar la economía local, pero también ha suscitado preocupaciones.
Grupos de comerciantes realizaron una caminata para expresar su preocupación y exigir ser incluidos en el proceso.
Mientras tanto, empresarios y profesionales defienden la iniciativa, argumentando que el debate debe centrarse en cómo garantizar un desarrollo equitativo.
El empresario Kilderes Taveras manifestó su respeto por las protestas, pero no comparte la oposición al proyecto.
Según él, el Puerto Seco no solo mejorará la logística comercial, sino que también traerá una zona franca, una zona industrial y nuevas oportunidades laborales.
Expectativas y Temores
Taveras destacó que Dajabón podría convertirse en la capital de la frontera, ya que muchos ciudadanos han tenido que emigrar en busca de empleo.
Lamentó que jóvenes y profesionales de la provincia se vean obligados a trabajar en empleos poco calificados.
Por su parte, Pascal Núñez señaló que el comercio fronterizo no representa a toda la población.
Afirmó que con un proyecto de esta magnitud, carreras como contabilidad e ingeniería tendrían más oportunidades.
Sin embargo, criticó la falta de comunicación oficial, que ha generado dudas entre los ciudadanos.
El periodista Eugenio Gonel Franco opinó que cualquier inversión que promueva el desarrollo debe ser bienvenida, pero enfatizó la necesidad de una mejor información por parte del Gobierno. Cuestionó las contradicciones de algunos sectores que reclaman inclusión, a pesar de no haber permitido una participación justa en el pasado.
Opiniones Encontradas
Fredd Morillo, presidente de la federación de comerciantes del mercado, expresó que no se oponen al progreso, pero exigen que el Gobierno incluya a quienes han sostenido la actividad comercial en la frontera durante décadas.
Otros comerciantes, como Bartolo Domínguez, defendieron el modelo actual, afirmando que el comercio binacional ha sido su puerto seco durante más de 30 años.
La discusión también ha reabierto críticas sobre el estado actual de Dajabón, incluyendo el tránsito caótico y la falta de planificación territorial.
Diversos sectores coinciden en que Dajabón necesita cambios urgentes, pero la diferencia radica en cómo se deben implementar esos cambios.
El debate está sobre la mesa. La decisión ahora es entre resistirse al futuro o construirlo con reglas claras y una visión de largo plazo.

