En el podcast Café Ejecutivo, Federico Castillo preguntó sobre la tasa de analfabetismo en la República Dominicana.
La respuesta que ofrecí fue un número que había utilizado durante años: entre 11% y 12%. Esta cifra coincidía con los datos del Censo 2010, que históricamente se había mantenido estable.
Sin embargo, tras la entrevista, surgió una inquietud metodológica que me llevó a investigar más a fondo.
La conclusión es preocupante: el país presenta diversas tasas oficiales de analfabetismo, todas vigentes y sin una reconciliación entre ellas.
El gobierno anunció una tasa del 6.0% para 2024, basada en datos de ENHOGAR, mientras que el Banco Central reporta un 5.6% para el mismo año.
Por otro lado, la UNESCO y el Banco Mundial proyectan un 4.5% usando el modelo GALP de cohortes.
El Censo 2022, el más completo realizado por el Estado dominicano, sugiere una tasa cercana al 11% al cruzar datos sobre lectoescritura y educación.
Estas cifras oficiales, obtenidas en años casi idénticos, presentan discrepancias de hasta seis puntos porcentuales, lo que equivale a medio millón de personas.
Desajustes Metodológicos y Demográficos
Un primer quiebre metodológico es a menudo pasado por alto por el público. ENHOGAR modificó su protocolo en 2019 y 2023 al unirse a las rondas MICS de UNICEF.
La ONE reconoce que las series de datos no son comparables. Sin embargo, los medios suelen presentar estas cifras como una tendencia continua.
Hasta 2024, las tasas se calculaban con proyecciones del Censo 2010, que sobreestimaban a la población joven y subestimaban a los adultos.
Esto infló el denominador, reduciendo artificialmente el porcentaje de adultos analfabetos. La corrección de estos datos apenas comienza con el Censo 2022, y el próximo censo no se realizará hasta 2032.
Además, hay un aspecto demográfico que la narrativa oficial tiende a omitir: la mortalidad. El analfabetismo se concentra en personas mayores de 65 años, donde la probabilidad de no saber leer ni escribir es significativamente mayor.
La pandemia de COVID-19 redujo la vida de muchos adultos mayores con bajos niveles educativos, lo que a su vez disminuyó la tasa nacional sin que se registrara un aumento en la alfabetización.
Inversión y Desigualdad Educativa
El gasto público en educación no refleja una mejora significativa. Los programas Quisqueya Aprende Contigo y su sucesor SEPA han ejecutado más de 5,300 millones de pesos entre 2021 y 2024.
En 2024, SEPA certificó 2,719 personas, lo que implica un costo unitario de aproximadamente RD$1.48 millones por persona.
No todos los fondos se destinan directamente a SEPA. El renglón de educación de adultos y alfabetización también incluye los centros educativos del subsistema de educación de adultos.
Sin embargo, ningún informe oficial detalla el gasto específico de SEPA para 2024.
Esta incoherencia en las cifras tiene implicaciones más allá de la educación. La política tecnológica del país se basa en la suposición de que el 94% de la población es alfabetizada, lo que podría ser una sobreestimación.
Si la cifra real está más cerca del 89%, la base de habilidades para las estrategias de desarrollo tecnológico es más estrecha de lo que se reconoce.
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