Treinta y cuatro años después de su paso por las ligas menores, Vincent Towns ha hecho un sorprendente regreso al béisbol profesional.
Este domingo, se convirtió en el jugador de mayor edad en la historia de la Atlantic League, superando un récord que había permanecido por mucho tiempo.
En 1991, Towns era un joven prospecto de 18 años, seleccionado por los Giants. Con una bola rápida que alcanzaba las 80 millas, se esperaba que su carrera despegara.
Sin embargo, su camino se desvió y, tras un breve paso por el sistema de ligas menores, se alejó del béisbol profesional.
Después de más de tres décadas, Towns regresó al montículo, esta vez con 53 años y lanzando un knuckleball.
Su debut fue con los Hagerstown Flying Boxcars, donde logró romper el récord de Roger Clemens, quien había jugado a los 50 años.
Un regreso inesperado
A pesar de haber dejado el béisbol profesional, Towns nunca abandonó su sueño. Durante las últimas décadas, ha estado jugando en ligas para adultos en Maryland, mientras trabajaba en la construcción.
A los 40 años, decidió perfeccionar su knuckleball, lo que le permitió destacar en un campamento de pruebas de la Atlantic League.
En su debut histórico contra los York Revolution, Towns enfrentó a cuatro bateadores, permitiendo tres hits.
Sin embargo, el resultado fue secundario ante la magnitud de su logro. «No fue desalentador.
Hoy hice historia», expresó Towns tras el partido.
Con este logro, Towns se convierte en un símbolo de perseverancia. A pesar de los nervios iniciales, mantiene la esperanza de seguir contribuyendo en el béisbol.
«Fue un mal día para mi knuckleball, pero eso no me detendrá», concluyó, mostrando su determinación de seguir adelante.
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