A menos de un mes para la fecha límite del 15 de mayo de 2026, la economista y experta en materia tributaria, Ana Julia Sierra, hizo un llamado a las MIPYMES y a las personas físicas para que aceleren su adaptación al sistema de facturación electrónica.
Esta medida es crucial para evitar sanciones y asegurar la continuidad operativa de los negocios.
Sierra explicó que este nuevo modelo representa la evolución digital del comprobante fiscal tradicional en papel.
A partir de ahora, las facturas serán generadas, enviadas y validadas electrónicamente bajo la supervisión de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).
“Todo el que emite una factura, aunque sea una al año, estará obligado a hacerlo de forma electrónica.
Se acabó el uso de talonarios en papel”, afirmó la experta.
Implementación y Beneficios
La implementación de la facturación electrónica se basa en una legislación aprobada en 2023, que establece un calendario progresivo.
Las grandes empresas debieron adaptarse desde mayo de 2024, mientras que un segundo grupo tiene plazo hasta mayo de 2025.
Las MIPYMES y personas físicas deben cumplir antes de mayo de 2026.
Este cambio tiene como objetivo modernizar el sistema tributario dominicano, alineándolo con estándares internacionales que ya se aplican en países como Chile, Brasil, México y Colombia.
Uno de los principales beneficios del nuevo sistema es la validación en tiempo real de los comprobantes fiscales por parte de la DGII.
“Si una factura tiene un error, el sistema lo indica inmediatamente, lo que agiliza los pagos y reduce conflictos entre proveedores y clientes”, explicó Sierra.
Desafíos y Recomendaciones
A pesar de los avances, Sierra reconoció que persiste cierta resistencia al cambio, principalmente por desconocimiento.
“La gente se asusta porque no entiende el proceso, pero hoy todos manejamos tecnología, como los teléfonos inteligentes.
No debería ser tan complejo”, afirmó.
La especialista recomendó a las empresas apoyarse en proveedores tecnológicos certificados para garantizar una correcta implementación y cumplimiento con las exigencias de la DGII.
“No es momento de improvisar. Esto implica sistemas, procesos y cumplimiento técnico”, agregó.
Finalmente, Sierra advirtió que no adaptarse a tiempo puede acarrear consecuencias significativas, incluyendo multas y restricciones operativas.
“El que no factura, queda fuera del negocio. Los grandes ya están adaptados y no van a aceptar facturas en papel de sus suplidores”, concluyó.

