León XIV hizo un llamado este sábado a los profesores de religión para que formen a los jóvenes en la libertad interior y el pensamiento crítico.
Su objetivo es ayudarles a encontrar su propia voz en un mundo lleno de estímulos constantes.
Durante una audiencia en el Aula Pablo VI, el pontífice enfatizó que los alumnos «no necesitan respuestas prefabricadas».
En cambio, requieren cercanía y honestidad de los adultos que los guían en «las grandes preguntas de la vida».
León XIV también advirtió que detrás de la «fachada de aparente indiferencia» de muchos jóvenes, a menudo se oculta «la inquietud y el sufrimiento de quien siente demasiado».
Este sufrimiento puede ser difícil de expresar.
La importancia de la educación
El papa señaló que «el hombre no puede vivir sin verdad y significados auténticos». A pesar de que los jóvenes pueden parecer apáticos, en realidad enfrentan una profunda inquietud que no logran nombrar.
El pontífice alentó a los docentes a ayudar a los jóvenes a reconocer una voz interna que ya existe en ellos.
«No sepultarla ni confundirla con los ruidos que los rodean» es esencial en la educación actual.
León XIV destacó que educar implica formar a las personas para que escuchen a su corazón.
Esto les permitirá alcanzar la libertad interior y desarrollar su capacidad de pensamiento crítico.
El valor de la enseñanza religiosa
Además, el papa subrayó que la enseñanza de la religión tiene un gran valor cultural.
Es útil para entender las dinámicas históricas y sociales, así como las expresiones del pensamiento y las artes que han moldeado la sociedad.
El pontífice aclaró que la verdadera laicidad no excluye el hecho religioso, sino que lo utiliza como un recurso educativo valioso.
Finalmente, León XIV reconoció los «desafíos dramáticos» que enfrenta la educación hoy. Pidió a los profesores que sean «coreógrafos de la esperanza» y «maestros creíbles», agradeciendo su labor «silenciosa y poco vistosa» en la renovación de la sociedad.
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