El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó el referéndum realizado en Virginia como «amañado».
Este referéndum, que fue ganado por los demócratas, les permite redibujar el mapa electoral del estado, lo que podría resultar en la obtención de cuatro escaños adicionales en el Congreso.
La práctica de rediseñar los distritos electorales, conocida como gerrymandering, ha cobrado relevancia en la campaña electoral de cara a las legislativas de noviembre.
Trump expresó su descontento a través de su plataforma Truth Social, señalando que los demócratas lograron una «victoria deshonesta».
El expresidente afirmó que la elección en Virginia fue «amañada» y cuestionó el proceso de recuento de boletas por correo, que considera un factor clave en su derrota de 2020.
Esta crítica se ha vuelto recurrente en sus declaraciones.
Reacción y contexto electoral
Trump también mencionó que los republicanos estaban liderando durante gran parte del día de la elección, pero que el resultado cambió tras el recuento de boletas.
Esta situación ha llevado a un debate sobre la validez del voto por correo, un tema que ha sido objeto de controversia en varios estados.
El referéndum en Virginia se presenta como una respuesta a las iniciativas de redistribución electoral impulsadas por Trump y los republicanos en otros estados, como Texas.
Actualmente, Virginia cuenta con 11 representantes en el Congreso, de los cuales seis son demócratas.
Con el nuevo rediseño, los demócratas esperan aumentar su representación a 10 escaños en las próximas elecciones de mitad de mandato.
Para ello, han agrupado los condados de mayoría rural en un solo distrito, lo que podría favorecer su estrategia electoral.
Desarrollo en otros estados
La gobernadora demócrata de Virginia, Abigail Spanberger, había prometido no apoyar esta iniciativa durante su campaña.
Sin embargo, la redistribución aún debe ser revisada por la Corte Suprema del estado antes de ser implementada.
Texas fue el primer estado en aprobar una redistribución que benefició a los republicanos, seguido por Ohio y Carolina del Norte.
En respuesta, el Partido Demócrata también ha llevado a cabo su propia redistribución en California.

