Bruno Rosario Candelier ha lanzado su nuevo libro titulado «La botija del sentido», donde explora la historia y la esencia del pueblo de Moca.
Esta obra se publica en un momento en que Santiago de los Caballeros absorbe las características de las comunidades cercanas, mientras que estas a su vez aportan su propia identidad a la gran urbe.
El autor destaca que en 1621, Felipe III de España otorgó el apelativo de dominicanos a los habitantes de la isla, incluyendo a Moca.
Sin embargo, los asentamientos significativos en la zona no comenzaron hasta 1751.
Un evento crucial en la historia de Moca fue el ataque haitiano del 3 de abril de 1805, que resultó en el degüello y el incendio del templo local.
Ante esta tragedia, el padre Carlos Carreño instó a los vecinos a unirse y defender su territorio, fomentando un espíritu de resistencia y unidad.
La historia y la identidad mocana
La obra de Candelier también recoge momentos clave en la historia de Moca, como la construcción de las primeras viviendas y visitas de figuras importantes como el presidente Fernando Arturo de Meriño y el poeta español Francisco de Villaespesa.
Estos eventos han contribuido a forjar la identidad cultural del pueblo.
El autor señala que Moca ha sido un baluarte de la creación literaria, con figuras destacadas como Juan Antonio Alix y Gabriel Morillo.
A lo largo del siglo XX, grupos culturales han promovido el teatro, la poesía y la narrativa, reflejando el valor de la creación artística.
Finalmente, Candelier enfatiza que los mocanos de hoy son la continuación de sus antepasados. La herencia cultural y los valores del pasado siguen presentes en la vida actual, formando un lazo entre generaciones.

