Praia, Cabo Verde.- A pocos minutos del Aeropuerto Nelson Mandela, un gran cartel publicitario muestra a una mujer de cabello crespo.
A medida que avanzamos, otros carteles destacan los rostros morenos de los habitantes de este archipiélago africano. Aunque su nombre sugiere un paisaje verde, la realidad es que el azul del mar predomina en la región.
Estos anuncios reflejan un país que valora su gente y celebra su autenticidad. Esto me hizo recordar momentos en mi país, donde la negritud y el llamado «cabello malo» solían ser ocultados.
Afortunadamente, esa percepción ha cambiado, aunque muchas dominicanas todavía optan por tratamientos químicos para alisar su cabello crespo.
Al día siguiente de mi llegada, un taxista con un porte elegante me transportó por la ciudad.
Su cabello, arreglado en un moderno corte, reafirmó mi impresión de que los caboverdianos disfrutan de su identidad.
Aquí, la esencia y los orígenes se celebran sin reservas.
Un regreso a las raíces africanas
Este viaje marcó mi primer regreso a África tras mudarme a Europa. Coincidió con el famoso Kriol Jazz Festival, lo que me permitió sumergirme en la rica identidad cultural de Cabo Verde.
Fue un placer observar la originalidad con que los habitantes lucen sus tejidos africanos y sus peinados creativos.
La experiencia de bailar y cantar entre africanos despertó en mí la fuerza de mis raíces.
Como dominicana, siento que esta conexión con África vive en mi interior. Este viaje ha sido un recordatorio poderoso de la importancia de celebrar nuestra herencia cultural.
Te puede interesar...
