Un estudio internacional ha revelado que la composición de la microbiota intestinal puede indicar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.
Este hallazgo es significativo, ya que permite identificar a personas en riesgo antes de que presenten síntomas.
La investigación, liderada por el University College de Londres (UCL), se publica en la revista Nature Medicine.
Los resultados muestran que tanto los pacientes con Parkinson como aquellos sanos con predisposición genética presentan una microbiota intestinal distintiva.
Para llevar a cabo el estudio, se analizó a 464 personas en Italia y el Reino Unido, incluyendo 271 pacientes diagnosticados con la enfermedad.
Los datos obtenidos se compararon con otros grupos de Estados Unidos, Corea del Sur y Turquía, sumando un total de 638 personas más.
Resultados del análisis
Los científicos encontraron que más de una cuarta parte de las especies microbianas presentaban diferencias significativas entre las personas con Parkinson y las sanas.
Algunas especies eran más comunes en los pacientes, mientras que otras eran más abundantes en individuos sanos.
En las etapas avanzadas de la enfermedad, las alteraciones en la microbiota eran 15 veces más graves que en los primeros estadios.
Además, se observaron cambios similares en personas con predisposición genética, aunque en menor medida.
Un 10% de quienes mostraban las alteraciones más marcadas estaban en mayor riesgo de desarrollar Parkinson, según los exámenes clínicos.
Los investigadores sugieren que la composición de la microbiota en personas sin síntomas se asemeja a un patrón intermedio entre sanos y pacientes diagnosticados.
Implicaciones para la prevención
El estudio también destaca que aquellos con una dieta equilibrada y variada tienen menos probabilidades de presentar microbiomas que indiquen un riesgo elevado de Parkinson.
Esto sugiere que la modificación de la dieta podría ser clave en la prevención de la enfermedad.
La prevalencia del Parkinson ha aumentado significativamente en los últimos 25 años, siendo el envejecimiento un factor de riesgo principal.
Aunque una cuarta parte de los pacientes tiene mutaciones en el gen GBA, solo el 10% desarrolla la enfermedad.
Investigaciones adicionales del UCL han explorado cómo el Parkinson se propaga del intestino al cerebro, lo que podría abrir nuevas vías para tratamientos terapéuticos.
Estos hallazgos subrayan la importancia de la microbiota intestinal en la salud neurológica.
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