En el marco del Día Mundial de la Tierra, la Arquidiócesis de Santo Domingo relanzó su Pastoral Ecológica.
Esta iniciativa busca fomentar la conciencia sobre la importancia de cuidar nuestro planeta, en línea con la Doctrina Social de la Iglesia.
El Papa Francisco ha instado a reflexionar sobre el legado que dejaremos a las futuras generaciones.
“¿Qué clase de mundo queremos dejar a quienes vengan después de nosotros?”, se pregunta el pontífice.
La Conferencia del Episcopado Dominicano ha sido pionera en abordar el cuidado del medio ambiente, comenzando con una carta pastoral en 1987.
Sin embargo, sus pronunciamientos sobre la crisis ambiental se remontan a 1983, cuando se empezaron a alertar sobre problemas como ríos secos y la deforestación.
Movimientos en defensa de la Cordillera Septentrional
En la actualidad, sacerdotes de las diócesis de Santiago y Puerto Plata lideran el movimiento “Unidos Somos Más”.
Este grupo, que incluye a líderes comunitarios y religiosos, se opone a la explotación minera que amenaza los ecosistemas de la Cordillera Septentrional.
Los miembros del movimiento advierten sobre las consecuencias negativas de un plan minero que podría afectar a decenas de comunidades.
Denuncian que esta actividad no solo pone en riesgo el medio ambiente, sino también la salud y el bienestar de los habitantes de la región.
La situación de las comunidades rurales es precaria, con altos niveles de pobreza y falta de servicios básicos.
A esto se suma la amenaza de la minería, que podría agravar aún más su calidad de vida.
Un llamado a la acción colectiva
El Comité Unidos Somos Más exige un compromiso claro de las autoridades para proteger la Cordillera Septentrional.
Piden que se declare como Patrimonio Natural Nacional, libre de explotación minera.
Los comunitarios han manifestado su intención de seguir luchando hasta que se garantice la protección de 118 parajes y 300 fuentes de agua que son vitales para el consumo de Puerto Plata y Santiago.
Invitan a la sociedad a participar en una marcha el 24 de abril en Santiago, donde se exigirá el fin de las amenazas sobre sus ecosistemas.
Hacen un llamado a organizaciones sociales, iglesias y movimientos ambientales a unirse a esta causa.
La defensa de la naturaleza, afirman, es una responsabilidad colectiva. Alertan que la destrucción de la cordillera podría dejar sin agua a miles de personas, planteando la pregunta: ¿a dónde irían los habitantes de Puerto Plata sin acceso a este recurso vital?

