Once días después de la desaparición de la niña Brianna Genao Rosario, de tres años, las autoridades aún no han proporcionado información oficial sobre la investigación en curso.
La comunidad de Barrero, en el municipio de Imbert, vive un clima de incertidumbre, dolor e indignación.
A pesar de los operativos realizados por el Ministerio Público, organismos de seguridad y equipos de socorro, no se han reportado hallazgos que aclaren el caso.
Esta situación ha suscitado fuertes críticas entre los residentes y la opinión pública nacional.
En la zona de búsqueda, la presencia de las autoridades es escasa, y las condiciones climáticas han complicado las labores de recolección de evidencias, según informan los habitantes locales.
El sábado, la magistrada Olga Diná Llaverías, directora de la Dirección Nacional de Niños, Niñas, Adolescentes y Familia (Dinnaf), se retiró de la localidad tras varias horas de trabajo sin ofrecer declaraciones a la prensa ni a los residentes.
Esto ha incrementado el malestar y la percepción de falta de transparencia por parte del gobierno.
Fuentes locales indican que la bisabuela de Brianna fue nuevamente localizada e interrogada por las autoridades como parte de la investigación, que sigue abierta sin detalles oficiales sobre su avance.
La salida de Llaverías se produjo sin que se presentara un informe sobre los progresos en la investigación, lo que ha generado controversia, especialmente tras la liberación de los tíos de la niña, Rafael Rosario Núñez y Reyes Rosario Núñez, quienes fueron inicialmente señalados como posibles implicados en abuso sexual y homicidio.
Hasta ahora, las autoridades no han presentado acusaciones formales que justifiquen medidas de coerción contra los señalados, lo que ha profundizado la desconfianza en la comunidad.
Mientras tanto, Barrero sigue sumido en un ambiente de luto y reclamos de justicia, con ciudadanos que exigen transparencia y respuestas claras en un caso que no debe ser olvidado ni quedar impune.
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