La organización estadounidense Bishop Accountability denunció este jueves abusos sexuales cometidos por 77 sacerdotes en Perú, pidiendo al papa León XIV que implemente cambios drásticos en la Iglesia. Las acusaciones abarcan varias décadas y están dirigidas a sacerdotes, hermanos religiosos y laicos consagrados que han trabajado en el país andino.
Durante una rueda de prensa, la codirectora de la organización, Anne Barrett Doyle, presentó una nueva base de datos en línea que recopila denuncias contra más de 70 miembros del clero peruano. La página web de Bishop Accountability ahora incluye perfiles de sacerdotes y detalles sobre las acusaciones de abusos a menores, así como la respuesta de la Iglesia y la justicia civil.
Barrett destacó la inminente visita del papa León XIV a Lima, enfatizando la necesidad de que se enfoque en el encubrimiento de estos abusos dentro del clero. La organización instó al papa a que ordene a los obispos peruanos y a los superiores de las congregaciones religiosas que hagan públicas las identidades de aquellos con acusaciones fundamentadas.
Esta medida, según Barrett, podría prevenir futuros abusos y ayudar a las víctimas en su proceso de recuperación. En Estados Unidos, se han publicado listas similares por parte de 162 obispos y 42 superiores religiosos, lo que ha contribuido a la transparencia en el manejo de estos casos.
Además, Bishop Accountability solicitó al papa que pida al Gobierno peruano la creación de una comisión de la verdad para investigar todas las denuncias de violencia sexual contra menores en la Iglesia, tal como recomendó el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas en 2025.
La organización también pidió que el papa condene el sistema judicial peruano y la persecución de periodistas, como Paola Ugaz, que han investigado los crímenes del Sodalicio de Vida Cristiana. Recordaron que el papa ha afirmado que el silencio de los reporteros debilita la democracia de un país.
El Sodalicio fue disuelto por el papa Francisco tras investigaciones por abusos y corrupción, lo que llevó a la expulsión de su fundador, Luis Fernando Figari, y a la recopilación de más de 100 denuncias de violencia física, psicológica y sexual.
José Enrique Escardó, la primera víctima en denunciar abusos del Sodalicio, calificó la respuesta del sistema judicial como el caso «más vergonzoso» en la historia reciente de Perú, ya que no ha habido condenas a pesar de que el grupo religioso admitió parte de su responsabilidad.
Barrett criticó el protocolo actual de la Iglesia para manejar denuncias de abusos, argumentando que permite a los obispos decidir sobre los presuntos culpables, y reiteró que el papa debería modificar las leyes canónicas para proteger a futuras víctimas.

