El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, respondió al presidente argentino, Javier Milei, quien comparó al socialismo con el fascismo durante la XXX Cumbre Iberoamericana, afirmando que el insulto no forma parte de su manera de entender la política. Esta declaración se produce dos semanas después de que Milei lo llamara «impresentable dictador» y «delincuente» en una visita anterior a Madrid.
Sánchez, al finalizar la cumbre, agradeció a Milei su asistencia, a pesar de que este no participó en la inauguración ni en la cena ofrecida por los reyes. «Agradezco a todos los líderes su asistencia, también a Milei, faltaría más», expresó el mandatario español.
El presidente español enfatizó que el respeto a la verdad y en la forma de hacer política es «primordial» y evitó profundizar en los enfrentamientos previos con Milei. «Ahí lo dejaría», comentó Sánchez, refiriéndose al reciente desencuentro.
Durante su intervención en la cumbre, Milei afirmó que «el socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía», argumentando que ambos comparten un rechazo al libre mercado y favorecen la intervención del Estado, la nacionalización de empresas y el control de los medios de comunicación.
El saludo entre ambos mandatarios al inicio de la cumbre fue tenso, lo que refleja las diferencias que persisten entre ellos. A pesar de las críticas, Sánchez mantuvo un tono conciliador al referirse a la participación de Milei en el evento.
Este intercambio de declaraciones subraya la creciente polarización política en la región y la importancia de mantener el respeto en el ámbito internacional. La cumbre se centró en temas de cooperación y desarrollo entre los países iberoamericanos.

