Un discurso de Juan Bosch, documentos diplomáticos de Naciones Unidas y memorandos secretos de Washington reconstruyen el enfrentamiento de 1963, que incluyó un ultimátum de 24 horas al régimen haitiano y planes estadounidenses para desplazar a François Duvalier del poder. La noche del 28 de abril de ese año, Bosch, acompañado de su gabinete y los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, abordó la crisis con Haití que había comenzado con la persecución de opositores al régimen haitiano y que afectó las instalaciones diplomáticas dominicanas en Puerto Príncipe.
Bosch denunció la amenaza a la soberanía dominicana y la situación de los ciudadanos dominicanos y haitianos que buscaban protección. Anunció que el Gobierno había dado un plazo de 24 horas a Duvalier para rectificar su conducta y retirar las fuerzas policiales que vulneraban la misión dominicana, advirtiendo que, de no hacerlo, se tomarían medidas para poner fin a los ultrajes.
El conflicto se intensifica
El discurso de Bosch fue reproducido por el periódico El Caribe el 29 de abril y posteriormente incluido en el libro Discursos políticos: 1961-1966. Lo que comenzó como una controversia diplomática se convirtió en un conflicto que movilizó tropas y provocó la intervención de la OEA, llegando al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y ocupando la atención del presidente estadounidense John F. Kennedy.
El 28 de abril, el Consejo de la OEA comenzó a examinar el conflicto y estableció una comisión investigadora, pidiendo a ambos gobiernos que evitaran acciones que pudieran agravar las tensiones. Haití, por su parte, denunció el ultimátum como una amenaza de agresión armada y rompió relaciones diplomáticas con República Dominicana.
El conflicto se desencadenó tras un ataque armado el 26 de abril contra un vehículo relacionado con los hijos de Duvalier, que dejó tres escoltas muertos. Las autoridades haitianas atribuyeron el atentado a enemigos del régimen, lo que llevó a una intensificación de la represión y la persecución de opositores en Puerto Príncipe.
Incursión y ultimátum
En este contexto, el 27 de abril, dos agentes haitianos armados ingresaron ilegalmente a la representación diplomática dominicana en Puerto Príncipe. La OEA confirmó la entrada ilegal, aunque no encontró pruebas de que los agentes hubieran penetrado en la residencia donde estaban alojadas las personas asiladas.
El canciller Andrés A. Freites envió una comunicación al ministro de Relaciones Exteriores haitiano exigiendo el retiro inmediato de los agentes y garantías para el personal diplomático. La nota calificaba los incidentes como violaciones de normas internacionales y advertía que, de no ser atendidas las demandas, el Gobierno dominicano tomaría medidas para hacer respetar su soberanía.
El 8 de mayo, un informe secreto estadounidense indicó que República Dominicana había concentrado aproximadamente 1,200 militares en la frontera con Haití. Bosch aseguró que no emprendería una agresión no provocada, aunque la tensión continuó y surgieron rumores sobre una posible intervención militar.
El enfrentamiento entre Bosch y Duvalier no resultó en una invasión, gracias a la intervención de la OEA y las presiones diplomáticas. Sin embargo, las tensiones entre ambos gobiernos persistieron, y Bosch fue derrocado por un golpe de Estado el 25 de septiembre de 1963, siete meses después de asumir la presidencia.

