La remodelación de $90 millones de dólares en la Ciudad Colonial de Santo Domingo busca modernizar la infraestructura subterránea y preservar su valor patrimonial. Este ambicioso proyecto ha generado un ambiente de contrastes, donde la historia se mezcla con el ruido de las obras en curso. A pesar de los avances visibles, la incertidumbre y la frustración predominan entre los comerciantes y residentes de la zona.
Los comerciantes han expresado su descontento debido a los accesos bloqueados y la disminución del turismo, lo que ha llevado a varios locales a cerrar permanentemente. Mientras tanto, un equipo de obreros trabaja intensamente en la restauración de fachadas y en el soterrado de cables eléctricos y de telecomunicaciones. La complejidad de la obra radica en reemplazar tuberías de agua potable sin afectar las estructuras históricas.
La comunidad ha adoptado una actitud de resignación ante la situación. Juan Soto, un residente del área, comentó que solo les queda esperar a que las obras finalicen. Las familias que intentan transitar por la zona enfrentan dificultades diarias debido al cierre de vías principales, lo que provoca embotellamientos en las calles adyacentes.
A pesar de las quejas, se han logrado avances significativos. Algunas fachadas ya han sido restauradas y hay tramos con adoquines recién colocados. Sin embargo, la estrechez de las vías coloniales sigue generando una sensación de congestión.
Un plan monumental en marcha
El proyecto cuenta con un préstamo de $90 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), equivalente a casi 5,000 millones de pesos. Esta inversión tiene como objetivo rescatar el valor arquitectónico y urbano del primer asentamiento europeo en América. La ejecución del presupuesto está a cargo de la Unidad Coordinadora del Programa del Ministerio de Turismo, en colaboración con el Ministerio de Cultura y la Alcaldía del Distrito Nacional.
El propósito de estas instituciones es asegurar la integridad del patrimonio mientras se moderniza la infraestructura. A medida que se avanza en las obras, el sentimiento entre los habitantes de la Ciudad Colonial oscila entre la fatiga y la esperanza.
La comunidad espera que las promesas de modernización se traduzcan en una mejor movilidad, un dinamismo comercial renovado y una calidad de vida que esta zona histórica merece. La intervención en la Ciudad Colonial sigue siendo un tema de interés y expectativa para todos sus habitantes.

