Marie Juste denuncia que su hijo, Edwin Víctor Juste, fue asesinado en su habitación por agentes de la Dirección Central de Investigación (Dicrim) en El Almirante, Santo Domingo Este. Según la madre, una mujer policía pasó dos horas limpiando la escena del crimen, donde quedó una huella de sangre en la pared. El hecho ocurrió alrededor de las ocho y media de la mañana del martes 3 de noviembre.
Los familiares de Edwin aseguran que tras el asesinato, los agentes subieron su cuerpo a una camioneta y luego fueron a un colmado de la comunidad a comprar detergente para limpiar evidencias. La madre de Edwin no comprende por qué, además de quitarle la vida, también intentaron borrar su sangre. Testigos afirman que los policías rompieron cámaras de seguridad y formatearon los celulares de quienes estaban presentes en el lugar.
Además, se reporta que los agentes destruyeron la tapa de registro del edificio donde vivía Edwin con su familia, aunque posteriormente enviaron a alguien para repararla. Los testigos mencionan que mientras Edwin estaba solo, los agentes del Dicrim eran casi 20. La familia aún espera recuperar el cuerpo de Edwin, que permanece en la morgue del cementerio Cristo Redentor, a pesar de que ya habían pasado 24 horas desde el incidente.
Edwin, de 28 años, era hijo de inmigrantes haitianos y había logrado terminar el bachillerato y convertirse en electricista gracias al esfuerzo de su madre, quien trabaja como empleada doméstica. Su padre, Víctor Edesse, lamenta que no se le haya informado de los motivos de la detención de su hijo, ya que no hubo un fiscal presente con una orden de arresto.
La familia se siente indignada al escuchar que la Policía se refirió a Edwin como un «desconocido». La comunidad, unida y conocedora de la historia de Edwin, se muestra consternada por lo ocurrido. A pesar del dolor, los vecinos intentan ofrecer apoyo a la familia, aunque mantienen cierta distancia.
Marie Juste, aún en estado de shock, recuerda cómo la noche anterior a su muerte, su hijo durmió a su lado. El dolor es palpable, y ella se pregunta cuándo terminará esta angustia. La situación ha generado un clamor por justicia en la comunidad, donde se cuestiona la actuación de la Policía.
José Luis García, representante del Comité Dominicano de los Derechos Humanos en El Almirante, recuerda las palabras del director de la Policía Nacional sobre la falta de condenas sin pruebas. Él escuchó los disparos que acabaron con la vida de Edwin, pero no pudo intervenir debido a la presencia policial.
La familia de Edwin tiene muchas interrogantes sobre lo sucedido, incluyendo la discrepancia en una fotografía difundida después de su muerte, donde aparece con una pistola, a pesar de que le faltaba un dedo. Mientras tanto, la madre de Edwin se enfrenta a la difícil tarea de organizar un funeral que no esperaba tener que realizar.
Lucía, hermana de Edwin, fue informada por representantes del Instituto Nacional de Ciencias Forenses que debía pagar 6,000 pesos para la entrega del cuerpo, alegando que esto se debía a que era extranjero. Las sillas blancas para el velorio permanecen vacías, esperando el regreso de Edwin.

