Rosa Francia falleció hace cinco días, dejando un profundo impacto en quienes la conocieron. Su partida ha conmovido a muchos, especialmente a aquellos que deseaban visitarla antes de su deceso. Era una mujer que, a pesar de sus problemas de salud, siempre mostró un deseo inquebrantable de vivir.
La periodista Evelin Peguero recuerda su encuentro con Rosa durante un viaje de trabajo, donde la mujer la recibió en su hogar con calidez y hospitalidad. Aunque era la «tía» de una prima política, en realidad, era su vecina. Rosa preparó una cena y la hizo sentir parte de su familia, compartiendo historias sobre la comunidad y la tristeza por la pérdida de un joven del lugar.
Rosa Francia enfrentó serias dificultades de salud, ya que sus riñones no funcionaban adecuadamente. A pesar de sus problemas, su espíritu y ganas de vivir fueron siempre evidentes. Su hijo, Carlitos, puede confirmar la honestidad de estas palabras.
La muerte de Rosa invita a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la importancia de aprovechar cada momento. A menudo, postergamos visitas y conversaciones, sin darnos cuenta de que no siempre habrá otra oportunidad. Su partida resalta la necesidad de estar presentes en la vida de nuestros seres queridos.
La pérdida de Rosa ha dejado un vacío, pero también un legado de bondad y humanidad. Su manera de ser y su capacidad de hacer sentir a los demás como parte de su familia son recordatorios de que aún existen personas que creen en la bondad del ser humano.
Con estas palabras, Evelin Peguero se despide de Rosa Francia, esperando que su memoria inspire a otros a valorar las relaciones y a vivir con plenitud. El legado de Rosa es un recordatorio de que siempre hay esperanza en la humanidad, a pesar de las adversidades.

