La ONU ha advertido que la financiación para la adaptación al calentamiento global debe multiplicarse por diez, destacando que los países desarrollados deben apoyar a los países en desarrollo en este proceso. Este apoyo es crucial para que las naciones menos favorecidas puedan enfrentar los efectos del cambio climático y realizar la transición hacia energías limpias.
Entre las medidas necesarias para la adaptación se incluyen la construcción de diques para protegerse de la subida del nivel del mar, la diversificación de cultivos para aumentar su resistencia a las sequías y la mejora de viviendas para hacerlas más seguras ante desastres naturales. El informe estima que los países en desarrollo necesitarán unos 305.000 millones de dólares anuales para estas adaptaciones hacia el año 2035.
En 2024, la financiación de los países más industrializados solo avanzó en mil millones de dólares, alcanzando entre 28.200 millones y 31.700 millones de dólares, según el informe de 2026 del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Esta cifra se encuentra por debajo del compromiso establecido en la COP de Glasgow en 2021, donde se acordó duplicar las finanzas públicas internacionales para adaptación a 40.000 millones de dólares anuales entre 2019 y 2025.
El secretario general de la ONU, António Guterres, enfatizó que «por cada dólar que los países en desarrollo necesitan para adaptarse, apenas reciben 10 centavos«. Guterres subrayó que es evidente quiénes corren mayor riesgo y lo que funciona en términos de adaptación, pero lo que falta es financiamiento y voluntad política.
El secretario general también señaló que la elección es clara: «invertir hoy en adaptación, o pagar por las catástrofes de mañana». En la COP30 celebrada en Brasil el año pasado, los países acordaron triplicar los fondos destinados a la adaptación para el año 2035.

